2025-02-15

EXPECTATIVA POR EL PRÓXIMO IPC

Hubo deflación en algunos alimentos durante la segunda semana de febrero

El problema está en el precio de los servicios que tiran para arriba.

En medio de un contexto de fluctuaciones económicas, el Gobierno argentino se enfrenta a la compleja tarea de presentar un índice de precios al consumidor (IPC) que refleje una tasa más baja, un objetivo que no se ha alcanzado desde mediados de 2020. La aspiración es lograr que esta cifra inicie con el número 1, un símbolo de victoria política en un año donde las elecciones marcan el ritmo de las decisiones gubernamentales.

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A la luz de estas expectativas, cada mes cobra una relevancia inusitada. La atención está puesta en los indicadores de febrero, mes en el que algunos sectores han mostrado señales positivas, especialmente el de los alimentos, que en la segunda semana del mes mostró una baja en los precios. De hecho, la consultora LCG reportó una caída del 0,1% en los precios de alimentos durante dicha semana, siendo la carne y las verduras las categorías más influyentes en esta disminución, con bajadas del 0,6% y 2,9% respectivamente.

Aunque este panorama resulta alentador, no elimina las dificultades. El incremento en el costo de los servicios sigue siendo un desafío significativo, puesto que continúa ejerciendo presión sobre el IPC. Además, el centro de Economía Política Argentina (CEPA) reportó un incremento del 2,3% en alimentos y bebidas no alcohólicas al inicio de febrero, lo que refleja la volatilidad constante en estos precios.

A pesar de estos obstáculos, el economista Gastón Utrera del Instituto de Economía Política de la Universidad Siglo XXI argumenta que la reducción del ritmo de incremento del tipo de cambio al 1% es una estrategia viable para bajar las expectativas inflacionarias. Este enfoque podría tener efectos beneficiosos a largo plazo, adaptando los precios más cercanamente a las realidades de mercado interno e internacional.

Por último, es esencial tener en cuenta que otros factores económicos también juegan un rol. Los ajustes en las tarifas esenciales y las fluctuaciones en el mercado del dólar son elementos que podrían alterar significativamente el escenario actual. Según CEPA, además de las fluctuaciones mencionadas, las tarifas de servicios básicos y de combustibles con quita de subsidios muestran incrementos que no deben ignorarse.

Así, mientras el Gobierno busca consolidar su imagen a través de una tasa de inflación histórica, la realidad demuestra que el camino hacia la estabilidad económica es complejo y está plagado de variabilidades que requieren atención constante y ajustes a las políticas económicas vigentes.

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