LA HISTORIA DE UNA LUCHA
Vida de ausencia: el padre nunca aportó y la hija decidió cambiarse el apellido
La jueza Paula Fredes hizo lugar a la demanda de una joven viedmense para suprimir su apellido paterno, manteniendo únicamente el materno. La decisión se fundamentó en la falta de reconocimiento, apoyo y contención por parte del padre, así como en la sólida identificación de la joven con su familia materna.
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La protagonista de este fallo histórico, presentó la demanda ante el Juzgado de Familia número 11 de Viedma. En su relato, expresó que al nacer fue inscripta por su madre en el Registro Civil con el apellido materno. Sin embargo, a los 6 años, su padre decidió reconocerla sin el consentimiento de su madre ni el suyo. Ambas se enteraron de esta situación tiempo después.
A pesar del reconocimiento legal, la joven fue criada exclusivamente por su madre, sin recibir ayuda económica, afecto o cuidados por parte de su padre. En contraste, sus abuelos maternos fueron un pilar fundamental en su crianza, brindándole el apoyo y la contención necesarios.
También argumentó que no siente identificación con su familia paterna, a quienes no conoce. En todos los ámbitos, tanto personales como sociales, es conocida por su apellido materno, el cual considera propio y representativo de su identidad.
La jueza Fredes, tras analizar el caso y escuchar los argumentos de la joven, falló a su favor, permitiéndole suprimir el apellido paterno y conservar el materno. Esta decisión sienta un precedente importante en la jurisprudencia local y destaca la importancia de la identidad y el bienestar emocional de los menores en situaciones de conflicto familiar.