El angustiante relato de una damnificada de los incendios en El Bolsón: “No tenemos nada, estamos a pata”
La desolación y la angustia se multiplican por los desbastadores incendios en El Bolsón. Mientras la desesperada lucha de los bomberos y vecinos se multiplican desde el 30 de enero, se van conociendo testimonios que dan cuenta de lo que están viviendo.
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Casi 3 mil hectáreas destruidas por las llamas, vidas que se perdieron, y propiedades que también fueron alcanzadas por el fuego. Radio Noticias (105.5) charló con Marisa Pérez Serrano, que contó de esta situación crítica que vive la Patagonia, y su caso personal, que perdió todo.
Con la voz cortada, relató: “Lo más doloroso es ver las mascotas, los seres que uno ama, quemados. Muertos. Eso es lo peor, porque las cosas materiales, si bien duelen, sabemos todo que se recuperan. Lo más doloroso es ver la miseria de la gente que ofrece camioneta para ir a buscar lo que a la gente le pudo llegar a quedar, y después te dicen que no”.
“A su vez es hermoso, y nos llena el alma, ver a aquella gente que realmente es solidaria, que te tira una mano. Como esta señora que nos sacó del polideportivo que la municipalidad y la provincia pusieron a disposición para todos los que nos evacuamos. Aquellos como nosotros, que se nos quemó toda la casa, y todo… que quedamos con lo puesto”, siguió su relato.
Sobre la persona que les tendió una mano, dijo: “La señora fue, nos rescató. Yo soy discapacitada, ando con andador. Mi marido se quemó todos los pies tratando de salvar a una de las gatas que hoy está con nosotros, gracias a Dios. La gente es muy solidaria”.
“También está la otra, que ofrece cabañas que eran de alquiler temporario para el turismo… que dicen ‘tengo a disposición cabañas para damnificados’ y algunos van, pero si vos te quedaste sin nada, y no tenés trabajo, como mi marido, ¿cómo la pagás? 600 mil pesos te piden por una casa de alquiler”, subrayó Marisa.
En cuanto a la ayuda del gobierno, resaltó: “Ahora estamos en un departamentito que nos prestó esta señora que nos rescató. A nosotros nos atendieron muy bien en el polideportivo, a mi marido le hicieron las curaciones en los pies, cuando se puso frío nos dieron un abrigo, algo de ropa…nos no podemos quejar de las chicas y del voluntariado. Hay psicólogas, enfermeras, veterinarios para los animalitos”.
Pensando en el día después, dijo: “La ayuda momentánea está bien. No hay quejas. ¿Pero a dónde vamos? No tenemos nada, estamos a pata. Pudimos rescatar una heladera que todavía no pagamos ni la primera cuota. La sacamos al patio, un vecino nos iba a prestar una camioneta para traerla, y después nos dijo que no. Se la dejamos servida a los amigos de lo ajeno, porque también está pasando eso”.