De la adicción a la esperanza: dos historias de renacimiento en el Hogar de Cristo de Viedma
En Viedma desde hace poco más de un año y medio está funcionando el Hogar de Cristo, un sitio cuya labor fue fundamental para dos hombres que enfrentaron duras batallas personales contra los consumos problemáticos en distintas circunstancias.
Leonardo Ezequiel Delgado, originario de esta ciudad, y Bruno Elias Guitlein, de Cipolletti, dialogaron con NoticiasNet y compartieron sus experiencias de lucha contra el consumo problemático de sustancias, logrando ambos encontrar un nuevo enfoque de vida después de largos meses de tratamiento.
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Leonardo, quien tiene un vínculo estrecho con la ciudad que lo vio crecer, relató su travesía personal con las adicciones y señaló que durante años, estuvo sumido en un estado crítico donde ni siquiera deseaba continuar con su vida. "Llegué a la depresión absoluta", confesó, en una revelación que muestra el oscuro abismo al que se enfrentó.
A pesar de los intentos ambulatorios fallidos, fue su llegada al Hogar de Cristo de la capital rionegrina lo que le abrió una nueva perspectiva, catalizada por el apoyo incondicional de Jorge Dehais, la madraza María y el padre Luis García, entre otros.
Ver a otros con sus mismas luchas salir adelante, significó una importante fuente de inspiración para Delgado, quien comenzó a experimentar el proceso de desintoxicación y el resurgir de emociones que hace tiempo había olvidado. Algo que al principio sirvió de catalizador de muchas culpas, pero que eventualmente lo reconcilió con partes cruciales de su vida, como su familia y sus propios valores.
"Hoy, cuento con mis deseos recuperados de cumplir mis sueños y aquello que alguna vez me apasionó: la mecánica y la herrería", aseguró Leonardo, ponderando lo que durante los meses en dicho hogar le han permitido recuperar.
Si bien Leonardo adelantó que más allá de que finalice su tratamiento y en breve le den el alta, continuará colaborando en el Hogar de Cristo para acompañar a sus pares recién llegados a la institución.

Por su parte, Bruno Guitlein, quien estuvo atrapado en un ciclo de consumo durante dos décadas, compartió con este medio una historia similar a la de Leonardo, de renacer y esperanza. Él reconoce que el juego tóxico había comenzado inocentemente, para sentirse con mayor energía, pero la línea fue difuminándose hasta sumergirse en un hábito del que creía imposible escapar. "Fue aquí en los Hogares de Cristo donde encontré la fortaleza para entender que nuestra condición es una enfermedad", subrayó, denotando gratitud por la segunda oportunidad que se le ofreció en el hogar.
Itley destacó cómo, al igual que Delgado, el ritmo seguro del hogar le permitió no solo dejar atrás el consumo problemático, sino también soñar e ilusionarse con proyectos de vida que incluyan a su familia cercana. Sus habilidades en gastronomía, herrería, y pintura vuelven a ser parte fundamental de sus esfuerzos por reinventarse. La visita de sus hijos y familiares sostienen el espíritu reformado que hoy permanece vivo en su cotidianeidad. "Queremos mostrar que sí se puede", aseguró, mientras inspira a otros en su proceso de recuperación a compartir valentía y afecto.
Como lo han expresado públicamente en esta entrevista, ambos se propusieron quedarse unos meses más en el Hogar de Cristo, prestando su compañía y experiencia a los nuevos integrantes que llegan, replicando así el modelo de apoyo que tanto les ayudó.
En este orden y hablándole a quienes puedan leer este artículo, Bruno expresó que “a quienes estén atravesando una situación de consumo problemáticos les digo que no tengan miedo, que no callen la enfermedad, detrás de cada adicto hay una gran persona, pidan ayuda porque está y se puede salir”.

Al cierre de la conversación, ambos jóvenes aprovecharon el espacio para agradecer al sacerdote Luis García, Jorge Dehais y María, la madraza, a quienes consideran su nueva familia y quienes los ayudaron a salir del duro trance de las adicciones.
Sus testimonios reflejan que, con el entorno propicio y el recambio de pensamientos y afectos, es posible recomenzar y retornar desde lo más adverso, logrando que su historia de superación sirva como faro para otros en situaciones similares. El Hogar de Cristo Viedma funciona en las instalaciones de la capilla Virgen Misionera, ubicada en Italia y Belgrano.