2025-02-01

HERENCIA

La casa secreta de Diego Maradona: los detalles inéditos que nadie conocía

Entre todos los bienes que dejó el ídolo argentino a sus herederos, la casa de Cuba es la tiene más secretos.

El legado de Diego Armando Maradona no solo se limita a su fenomenal carrera en el fútbol, sino que sus bienes y propiedades cuentan historias fascinantes. Entre ellos, la casa en La Habana, Cuba, entregada por el propio Fidel Castro, emerge como uno de los elementos más intrigantes y misteriosos. Este inmueble mantiene su esencia intacta y su futuro capta la atención del mundo ahora que han salido a la luz más detalles sobre su existencia.

Corría el año 2000 cuando Diego, en un esfuerzo por rehabilitarse y superar su adicción a las drogas, se encontraba en tierra cubana. Fue una época crítica y también reveladora para el astro argentino. Fidel Castro, con quien había forjado una relación más allá de lo protocolar, permitió a Maradona acceder a una residencia en Miramar, un distinguido barrio de La Habana, capturando así momentos íntimos, encuentros con figuras influyentes y sus reflexiones personales.

La casa ocupó un papel central durante las estancias de Maradona en Cuba y permanece como un santuario que guarda la memoria de aquellos días. Desde que la noticia de este inmueble resurgió tras la muerte de Maradona en 2020, un interés renovado la rodea. El abogado Mauricio D’Alessandro, en representación de Matías Morla, abrió una ventana a la importancia de este patrimonio. Según él, fue Tony Castro, hijo de Fidel, quien se aseguró de que la casa estuviera preservada tal como Diego la dejara.

Lo que potencialmente puede convertirse en museo alberga no solo las paredes decoradas con arte de aerosol creado por Maradona, sino también una colección invaluable de cartas y recuerdos que narran anécdotas con líderes internacionales. Para D’Alessandro, estos artefactos tienen el poder de A transportar a cualquiera al contexto geopolítico de entonces y a un Maradona humano, reflexivo y, evidentemente, muy querido por sus amigos cubanos.



Sin embargo, la herencia de esta propiedad no está libre de complicaciones. Aunque forma parte de los bienes mantenidos a su nombre, integrar legalmente la posesión a los herederos oficiales enfrenta obstáculos debido al mecanismo regulatorio propio del gobierno cubano. Los trámites son complejos, desafiantes, lo que desafía a los hijos y descendientes mientras deciden el destino de estos vestigios de un pasado vibrante. Además, cualquier transacción futura con este inmueble es sometida a una revisión extremadamente detallada.

Todavía sin conclusiones sobre cómo proceder, las posibilidades de abrir la casa como un museo parecen más cercanas y cada vez más discutidas entre quienes portan el legado de Maradona. Un museo dedicado al genio del fútbol no solo enalabararía su vida, sino que continuaría la narrativa del atleta y amigo que halló sentido a multitud de experiencias colectivas en tierras cubanas. Con el potencial de ser visitado por admiradores globales, el proyecto propone mantener viva la memoria de Diego Armando Maradona de una manera vívida y eterna.

 

 

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