Ola de calor: cuánta agua es recomendable beber
Las temperaturas extremas durante las olas de calor representan un desafío significativo para la salud pública, afectando a todos los rincones del país. En particular, los aumentos drásticos en las temperaturas pueden volverse insalubres, y es fundamental que la sociedad en conjunto tome medidas preventivas para minimizar los riesgos asociados. Las autoridades sanitarias han dirigido un llamado urgente para que la población esté bien informada al respecto y tome acciones concretas que ayuden a mitigar sus efectos adversos.
Aquellos sectores de la población que son especialmente vulnerables, como pueden ser las personas mayores o los niños, deben actuar con mayor precaución. Muchos estudios han evidenciado que durante los periodos de calor extremo, estos grupos de individuos presentan una mayor susceptibilidad a complicaciones de salud relacionadas con las altas temperaturas. Por esta razón, se recomienda un mayor cuidado durante los meses de calor, para lo cual deben implementarse estrategias de prevención específicas en el ámbito familiar y comunitario.
Entre las recomendaciones más generalizadas para combatir estas temperaturas elevadas está la importancia de realizar medidas preventivas cotidianas clave. Se aconseja evitar el consumo de bebidas azucaradas o aquellas que contengan cafeína, dado que estas pueden contribuir a la deshidratación. Además, reducir la actividad física a las horas del mediodía, que es cuando el calor es más intenso, puede marcar una gran diferencia para prevenir el estrés térmico.
Cuánto agua hay que beber
La cantidad de agua que se debería consumir durante las épocas de temperaturas extremas varía en función de la persona. No es lo mismo una mujer adulta que un bebé.
La cantidad establecida para los hombres adultos según las recomendaciones es de 2,5 litros al día, incluyendo en ellos el agua que ingerimos con los alimentos.
La cantidad de agua varía en función del peso, por eso para los bebés y los niños la recomendación es menor. Las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia deben tener especial cuidado y mantenerse hidratadas siempre. Es recomendable que incrementen la cantidad de consumo por encima de lo que se considera que han de beber los adultos.
La forma de calcular con la mayor exactitud posible cuánto agua se debe beber es multiplicando cada kilo de peso por 30 mililitros de ingesta, añadiéndole unos 0.5 litros por cada grado de temperatura una vez superados los 38ºC.