2025-01-16

"Me robaron la moto, sé dónde está, pero nadie me ayuda": la lucha de una joven contra la impunidad en la Comarca

Rosario, una trabajadora de Carmen de Patagones, enfrenta una odisea tras ser víctima de un hecho delictivo. A pesar de identificar al ladrón y rastrear su vehículo desmantelado, las demoras judiciales y la burocracia la mantienen atrapada en una desesperante espera.

El pasado martes, Rosario, una joven de Carmen de Patagones que se gana la vida paseando perros, vivió un episodio que cambiaría sus días por completo.

Su moto, una Honda 125 negra, fue robada desde el domicilio donde trabaja. Lo más indignante no fue solo el robo en sí, sino la impotencia de tener pruebas claras de quién se la llevó, saber dónde está, y no poder hacer nada para recuperarla.

Eran las 11 de la mañana cuando el delincuente se llevó la moto de Rosario. "Rompió la pechera delantera para hacerla arrancar y se la llevó andando por el Puente Viejo hacia Viedma", relató. Horas después, las redes sociales ofrecieron las primeras pistas: fotos del ladrón con la moto desmantelada comenzaron a circular en un perfil privado de Telegram.

Aunque estas imágenes llegaron a Rosario a través de una conocida, los problemas no tardaron en aparecer. Tras hacer la denuncia en la comisaría de Carmen de Patagones, le informaron que debían enviar el caso a Bahía Blanca para que la policía de Viedma pudiera intervenir. La burocracia, como suele suceder, se interpuso entre la víctima y la justicia.

Negociaciones frustradas y la burla del ladrón

En su desesperación, Rosario intentó recuperar su moto por sus propios medios. "Ayer estuve negociando con el delincuente para que me la devolviera", contó. El malviviente, sin remordimientos, la citó en el barrio 22 de Abril de Viedma, pero nunca apareció.

Rosario tuvo que recorrer kilómetros en bicicleta desde Patagones, solo para enfrentarse a la burla del ladrón. "Se ríe de mí. Me pide que borre los escraches en redes sociales a cambio de la moto, pero no cumple con su palabra", explicó con una mezcla entre angustia, bronca e impotencia.

Mientras tanto, las partes de la moto fueron ofertadas en grupos de compra y venta, pero la presión social obligó al delincuente a ocultarlas. A pesar de saber dónde está el vehículo, Rosario no puede recuperarlo sin una orden judicial. "Sé que mi moto está en una casa de Viedma. Fui a golpear la puerta, pero nadie salió. La impotencia es enorme", lamentó.

El impacto de perder su medio de vida

La moto no es solo un vehículo para Rosario; es su herramienta de trabajo. "Sin ella no puedo pasear perros, y es lo que me da de comer", explicó. El robo no solo representa una pérdida material, sino que afecta directamente su sustento diario. "Me quedé sin mi medio de transporte, y el sistema parece no preocuparse por mi situación", añadió con frustración.

Lo más doloroso para Rosario es saber que las autoridades conocen al delincuente y sus métodos, pero las acciones están condicionadas por los tiempos judiciales. "La policía me dice que saben quién es y lo que hace, pero hasta que no tengan la extensión de la denuncia desde Bahía Blanca, no pueden actuar", explica.

Una realidad que golpea a muchos en Patagones

El caso de Rosario no es aislado. "Estos tipos salen a cazar motos. Un día antes de robar la mía, se llevaron otra igual de la cooperativa de Patagones", denuncia. Su historia pone en evidencia la vulnerabilidad de los ciudadanos ante un sistema que parece no estar afinado para trabajar entre distintas jurisdicciones.

El caso deja al descubierto no solo las fallas de un sistema judicial lento y burocrático, sino también la necesidad urgente de mejorar los mecanismos de acción policial. En la Comarca, como en muchos lugares, los tiempos de la justicia parecen ir a un ritmo diferente al de quienes sufren sus fallas.

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