CURZAS-UNCo
Un violento crimen dio lugar a una investigación sobre feminicidios en Viedma
Carolina Álvarez, flamante Licenciada en Ciencia Política de la Universidad Nacional del Comahue del Centro Universitario Regional Zona Atlántica y Sur (CURZAS-UNCo), profundizó en el caso de Silvia Vázquez Colque, víctima de feminicidio en Viedma en 2017. A través de su tesis, reveló cómo este crimen trasciende lo individual, exponiendo las estructuras de poder que invisibilizan y descartan vidas, especialmente las de mujeres en situación de vulnerabilidad.
"El tema nace a partir de las inquietudes propias en relación al crecimiento de las nuevas y diversas formas de violencia, que se manifiestan principalmente sobre los cuerpos de las mujeres y de las disidencias, y fundamentalmente, por el crecimiento de los feminicidios en los últimos años, sumado a algunas lecturas en relación al concepto de necropolítica", explicó durante una charla con Noticias Net.
"Realicé un análisis bibliográfico y con la intención de bajar la teoría, o ponerla a jugar con la realidad, es que incorporo el estudio de un caso único, con el caso de un feminicidio local. Pero no de cualquier feminicidio, sino el de Silvia Vázquez Colque, vecina de Viedma que fue víctima de un feminicidio en manos de Marcos Thola Duran, el 4 de junio del 2017. A simple vista se evidenciaba en él, lo que interpreto como una 'jerarquización desigual' de la vida", detalló.
"Silvia además de ser mujer (condición que nos ubica en un lugar de inferiorización sexogenerica), era boliviana, migrante, madre y pobre, características que habilitaron de algún modo, que su vida se constituya, como una vida descartable", dijo.
"El interés para elegir el tema estuvo motivado por la interpelación que me hacía como mujer, como feminista y también como futura politóloga acerca del crecimiento de las violencias en general, y de género en particular. Considero que la urgencia del contexto exige que llevemos a la agenda pública estos temas, y siendo profesionales, los discutamos responsablemente. Desde mi lugar, con una perspectiva de género, en clave decolonial y feminista", contó.
Al ser consultada sobre los datos de revelancia encontrados al analizar el tema elegido, manifestó que "diría que fue la acción estatal y las telarañas de violencias desatadas a partir de sus instituciones, que a partir de su acción u omisión precarizan vidas, lo que habilita que podamos hablar de una necropolítica de género".
Álvarez agregó: "Por otro lado, otra cuestión clave, fue la importancia del rol del movimiento feminista para la reparacion de las injusticias en materia de género. Por diversas cuestiones, pero en particular, por la capacidad de acción rápida y efectiva de la organización feminista para presionar y gestionar una respuesta institucional en el contexto de inacción y abandono. Al mismo tiempo, funcionan no sólo como un espacio de lucha, sino también de contención y cuidado. Estas formas de solidaridad, compromiso y empatía se configuraron como valores que contrastan con la lógica de la necropolítica de género, que deshumaniza y descarta vidas como la de Silvia"
Sobre las conclusiones obtenidas, la licenciada sostuvo: "los feminicidios devenidos en una necropolítica de género, se traducen en crímenes de lesa humanidad -de género– que operan en contextos simbólicos y estructuralmente desfavorables para las víctimas. Al mismo tiempo nos permite comprenderlos como crímenes motivados por el odio que surgen por y sobre identidades percibidas como subalternas y por lo tanto, identidades ubicadas en un lugar de extrema vulnerabilidad"
"Por otro lado, interpretar los feminicidios como una necropolítica de género, nos permite no solo entenderlos como una forma extrema de control sobre los cuerpos devenidos en objetos, sino también visibilizar cómo las estructuras del (necro)poder precarizan, marginan, violentan y vacían existencias. Es decir, se revela cómo las intersecciones o el cruzamiento del género con la clase, la raza, la situación migratoria, amplifican la vulnerabilidad de las víctimas y demostrando cómo la necropolítica de género responde a dinámicas de exclusión que determinan qué vidas son consideradas descartables", señaló.
"Por otro lado, los alcances de las entrevistas realizadas permitieron no solo reconstruir el feminicidio de Silvia y sus memorias, sino también visibilizar cómo las condiciones de marginalidad, migración y pobreza intersectan en ella, contribuyendo a la precarización de su existencia y la consecuente descartabilidad de su vida, convirtiendo el caso de su feminicidio, en un ejemplo de necropolítica de género", finalizó.