REDES SOCIALES
Crisis en medio de la maternidad: Daniela Celis y una contundente consulta sobre la crianza de los hijos
Daniela Celis se ha convertido en una personalidad ampliamente reconocida, tanto por su participación en el reality como por su vida personal junto a Thiago Medina. Recientemente, ambos han emprendido la emocionante y desafiante aventura de la paternidad con la llegada de sus gemelas, Laia y Aimé.
La transición a la vida de padres no ha estado exenta de desafíos para Daniela y Thiago. Han optado por una crianza que limita el uso de pantallas, creyendo firmemente en la importancia de ofrecer estímulos alternativos a sus hijas.
Esta decisión ha traído consigo la constante necesidad de idear métodos creativos para mantener activas y contentas a las pequeñas: "Vamos a blanquear una realidad, porque acá nadie es perfecto ni hace todo perfecto, ni somos unos santos. Qué quilomb... ¿cómo hacen con dos criaturas dos días consecutivos de lluvia?".
Sin embargo, la realidad cotidiana tiene sus propios retos. Hace poco, la madre primeriza se encontró en una situación que la desbordó: un fin de semana lluvioso impidió las salidas al parque, una actividad regular para ella y sus hijas.
Pero Daniela no es solo preguntas y dudas; es también acción. Decidida a enfrentar la situación de manera inventiva, buscó alternativas dentro de su propio hogar, replanteando el uso de objetos cotidianos para crear juegos caseros.
"Vi estas alfombras de estimulación, a una le puse detergente para que haya burbujas y a otra le puse brillitos así juegan, hay que reciclar, ingeniársela y ahí tienen dos temáticas diferentes y encima re juegan", dijo, explicando cómo unas pocas gotas de detergente y purpurina transformaron el espacio de juego en una experiencia sensorial completamente nueva para sus hijas.
El ensayo y error han sido constantes para Daniela y Thiago. En este contexto, Daniela insiste en que la perfección no es una expectativa, sino un ideal que se ajusta a la realidad de cada familia. "Estamos lejos de ser perfectos", admitió, "pero cada día aprendemos algo nuevo, y hacemos lo mejor que podemos".
Este aprendizaje continuo se ha traducido en momentos invaluables para ellos, quienes, a pesar de los contratiempos, encuentran alegría en la rutina diaria amasada con creatividad y esfuerzo compartido.