Fósiles en la costa de Viedma: muestran el “ave del terror”
El geólogo Ricardo Melchor y su equipo de la Universidad Nacional de La Pampa (UNLP) entregaron a principios de mes una réplica de las huellas fósiles del "ave del terror" (Rionegrina pozosaladensis) al Centro de Interpretación del Área Natural Protegida (ANP) Punta Bermeja. Estas huellas, descubiertas en 2022 en la zona del ANP Caleta de los Loros-Pozo Salado-Punta Mejillón ubicada a unos 120 kilómetros de Viedma. Son únicas en el mundo y datan de hace aproximadamente ocho millones de años.
Durante la entrega, los investigadores ofrecieron una charla para los guardas ambientales sobre la interpretación paleo-ambiental de los acantilados de la formación Río Negro ya que las marcas del Phorusrhacidae (nombre científico), y de tres dedos, fueron encontradas en medio de esas formaciones geográficas luego de excavar unos 40 centímetros aunque algunas se observaron sobre la restinga.
El acto se realizó con el fin de acercar el patrimonio paleontológico a la comunidad y fortalecer el conocimiento sobre la geología y la biodiversidad del pasado en las Áreas Naturales Protegidas. La réplica de las huellas, fielmente elaborada a partir del molde original, ya forma parte de las exhibiciones permanentes del Centro de Interpretación, que recibe visitantes durante todo el año.
Las huellas fósiles fueron halladas en lo que antes del mar, era un ambiente desértico con dunas y lagos extensos, que funcionaban como oasis hace millones de años. Según los estudios publicados en la revista Scientific Reports, las pisadas de Rionegrina pozosaladensis pertenecen a un ave corredora de más de 1,5 metros y casi 100 kilos, que se movía rápidamente y usaba una garra prominente para capturar presas. Este hallazgo, realizado gracias al trabajo de los guardas ambientales, marcó un antes y un después en el estudio de las aves extintas de la región.
En su charla, los especialistas explicaron cómo los acantilados de la formación Río Negro narran la historia geológica del área, destacando la importancia de estos estudios para reconstruir la evolución de la fauna y los ecosistemas, y en este caso en particular se descubrió una pista de pisadas casi recta compuesta por 17 consecutivas.
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