2024-12-17

Misteriosa destrucción en jardines de Inalauquen: ¿Quién ataca las casitas de juegos de los niños?

Por cuarta vez en dos años, las casitas de juegos de dos jardines de infantes aparecieron destrozadas. La comunidad educativa exige respuestas mientras crecen las dudas: ¿se trata de vandalismo común o hay algo más detrás de estos ataques recurrentes?

La escena se repite y la impotencia crece. A primera hora de la mañana de ayer, el personal del Jardín de Infantes Nº 83 y del Jardín Maternal Nº 10 de Inalauquen se encontró con una imagen desoladora: las casitas de juegos de ambos patios, espacios fundamentales para el disfrute de los más pequeños, habían sido nuevamente destruidas.

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“Entramos y no lo podíamos creer, otra vez la casita rota, otra vez tener que explicarle a los chicos lo que pasó”, comentó con angustia una docente. Las familias y la comunidad educativa comparten la misma indignación. No es la primera vez que ocurre: es la cuarta vez en dos años que estos ataques se registran en el mismo lugar, lo que plantea serias dudas y preocupación.

Casita del Jardín Maternal Nº 10 del barrio Inalauquen.

La recurrencia de un hecho inexplicable

Ambos jardines, ubicados en la esquina de Inacayal y Río de los Sauces, comparten una reja que divide sus patios. Las casitas, que son símbolo de juego y alegría para los niños, parecen ser blanco constante de ataques. La pregunta inevitable es: ¿por qué?

Algunos vecinos creen que se trata de actos de vandalismo nocturno, perpetrados por grupos que se reúnen en la zona a consumir alcohol o sustancias. “Van, se juntan, gritan, y capaz en ese estado descargan su furia con las casitas. A ellos les parece divertido, pero no lo es”, señaló un padre.

Otros, en cambio, temen que exista algo más profundo detrás de estos ataques. “No descarto que haya una intención perversa, alguien que realmente disfruta viendo cómo los chicos se quedan sin su espacio de juegos. No tiene sentido lo que hacen”, expresó una madre preocupada.

La comunidad pide respuestas

Más allá de las conjeturas, lo concreto es el daño: emocional y material. Para los niños, las casitas de juegos representan un lugar de imaginación y diversión; para las familias y el personal, cada destrucción es un golpe al esfuerzo y al compromiso con la infancia.

Mientras tanto, los jardines se enfrentan a la difícil tarea de cerrar el ciclo lectivo con una noticia que deja más preguntas que respuestas. La comunidad, entre el enojo y la tristeza, solo espera que esta sea la última vez que la alegría de los más pequeños sea atacada.

¿Quién está detrás de estos hechos y qué motiva semejante destrucción? La incógnita sigue abierta.

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