Los secretos e historias de un relojero que prefiere el anonimato
Hay dos frases célebres. "Si hubiera previsto las consecuencias, me hubiera hecho relojero", Albert Einstein. Voltaire aportó lo suyo: "No hay reloj sin relojero". La relojería es mucho más que simplemente crear instrumentos que midan el tiempo. Es una forma de arte que combina precisión, mecánica y estética. Cada reloj es una historia en sí mismo; desde el delicado movimiento de las piezas hasta el diseño meticuloso de la esfera.
Sin embargo, detrás de cada obra maestra, hay unos pocos expertos dedicados cuyos nombres pueden ser desconocidos para la mayoría. Estos relojeros suelen ser figuras que, a pesar de su talento, eligen permanecer en las sombras tomando en cuenta las consecuencias de inseguridad que atravesaron durante su trayectoria profesional.
Las historias de estos relojeros son fundamentales para entender la esencia de la relojería. Conocen detalles sobre técnicas antiguas, materiales raros y procesos complejos que no se pueden encontrar en un manual. Cada uno de ellos guarda secretos que podrían enriquecer la comprensión de los entusiastas del sector.
No obstante, la falta de visibilidad de estos expertos hace que muchas de estas narrativas permanezcan en la penumbra. Así, el legado de la relojería no solo depende de las piezas creadas, sino también de las historias de aquellos que las fabrican.
Honrando a los anónimos
Es crucial reconocer y valorar a estos relojeros anónimos. Si bien los nombres de grandes marcas pueden brillar en el mercado, son estas figuras menos ostentosas quienes mantienen viva la tradición y la innovación en la relojería. A menudo, se encuentran en talleres pequeños, trabajando incansablemente para perfeccionar sus piezas, y su contribución al arte y la ciencia detrás del reloj es invaluable.
Honrar su trabajo y dar voz a sus historias puede no solo enriquecer nuestra apreciación por la relojería, sino también inspirar a futuras generaciones de relojeros que seguirán sus pasos. Sin embargo, uno de ellos, prefiere pasar como fantasma en esta ciudad tomando en cuenta 11 hechos de inseguridad a los que tuvo atravesar en más de 70 años de actividad en diferentes puntos, tomando en cuenta que comenzó a los 14 años cuando su padre le enseñó a desarmar relojes en Viedma.
“El relojero, tiene oficio verdadero a partir de los objetos mecánicos, porque los de cuarzo son baratos, ciegos y no dan vida, y porque la apreciación de un reloj mecánico lo tenemos a la vista”, destacó en una señal de apreciación del oficio.
Habla como si fuera un libro abierto sobre todo en una observación del motivo por el cual muchas personas que muestran lo que llevan en los brazos, y si la importancia de mostrar un Rolex. “Hay un elite que los lleva puestos como símbolo de estatus”, advierte.
Por su experiencia, sabe cómo detectar cuando un Rolex es falso, ya que están apareciendo de origen chino. “Las imitaciones traen una determinación en la agujas, y hay que ver qué tipo de máquinas trae, lo cual conviene ir a un concesionario de la marca”, sostiene en un lugar lleno de antiguas máquinas en exhibición.