Juicio a Padilla Ibáñez: los datos claves de la jefa de Criminalística sobre el choque en el que murieron tres viedmenses
Este martes comenzó el juicio contra Esther Padilla Ibáñez, acusada de protagonizar el accidente en la ruta Nacional N° 250 en la que murieron Martha Andrade de 75 años, Juan Cruz de 28 y Tomás de 11.
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Luego de la apertura, fueron pasando los testigos estipulados para esta primera jornada. Comenzó Fabián Andrade, quien conducía la Duster en la que fallecieron sus hijos y su mamá, y luego hizo lo propio la oficial principal, jefa del Gabinete Criminalística de Viedma, Vanesa Suárez.
Ella estuvo a cargo de la investigación, y detalló los resultados luego de las pericias e investigaciones realizadas por su grupo de trabajo. “La noche se encontraba calma, el asfalto presentaba doble línea amarilla, nos encontramos con dos víctimas fatales de la Renault Duster (Tomás, con muerte cerebral, murió días después en el hospital), y de la Toyota Hilux no teníamos datos de los ocupantes”, comenzó.
Luego de contar datos técnicos de huellas, posiciones de los vehículos, mostrar fotos, y demás, siguió con un dato sobre la Toyota. “Se observó que el cinturón de seguridad del conductor se encontraba abrochado. Estaba fijo, se encontraba tirante…significa que no fue activado. Estaba abrochado, pero no colocado correctamente”.
Pasando a la Duster, comentó: “Indiqué la posición final de quien en vida fuera Juan Cruz Andrade, en el asiento del acompañante, con el cinturón colocado. Debajo del vehículo, en la parte trasera, se encontraba el cuerpo de quien en vida fuera Martha Andrade”.
“Quiero indicar la posición que tenía Tomás, en la parte trasera, detrás del conductor, y el cinturón de seguridad estaba tirante, había sido activado”, remarcó.
Consultada por las velocidades, contó: “Como todos saben, cada cuerpo en movimiento tiene una energía cinética, esta energía es transformada en la cantidad de energía de trabajo que realiza este cuerpo hasta quedar en reposo. En el caso de la Toyota, el trabajo de la energía cinética se transformó en derrape, arrastre y en cuerpo. Otra parte de la energía cinética es insumida por el ruido y el calor, por lo tanto, en la fórmula que utilizo, no tengo en cuenta esta parte. Aplico la fórmula y obtuve una velocidad de derrape de 60 kilómetros por hora, y la de vuelco me dio 62 kilómetros por hora. Haciendo la sumatoria de amabas velocidades y me da 86 kilómetros por hora”.
“Sobre la Renault Duster hice un trabajo de vuelco y me dio 44 kilómetros por hora. Esto quiere decir que a menos de esa velocidad no iban los vehículos. Porque hay una parte de la energía que se consume, que disminuye, entonces no puede ser exacta, pero si se puede establecer la mínima”, subrayó.
Sobre el accidente en sí luego de su trabajo, concluyó: “Puedo decir que la Toyota conducida por la señora Padilla se dirigía desde Viedma hacia General Conesa, y en el inicio de la curva de la ruta 250, entre kilómetro 2 y 3, realiza un despiste, y cuando quiere retomar la cinta asfáltica, cruza en forma transversal la calzada envistiendo ambos carriles, y se produce el encuentro con el otro vehículo sobre la doble línea amarilla. Continúa su trayectoria hacia banquina derecha, produce un vuelvo, y ahí queda en posición final”.