2024-12-10

El desgarrador testimonio de Fabián Andrade en el juicio por la muerte de parte de su familia: “Veníamos felices”

Luego de la apertura en la causa que tiene a Esther Padilla Ibáñez imputada, declaró Fabián, conductor de la Duster en la que murieron tres personas.

En medio de una jornada invadida por el dolor que se apoderó de todo el Auditorio del Poder Judicial, este martes comenzó el juicio a Esther Padilla Ibáñez. La mendocina está acusada de protagonizar, el 17 de marzo de este año, el choque en la ruta Nacional N° 250 en la que murieron Martha Andrade de 75 años, Juan Cruz de 28 y Tomás de 11, todos vecinos de Viedma.

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Luego de los alegatos de apertura, de la exposición de la fiscalía y de los abogados (Damián Torres y Claudia Pichiñan de la parte querellante y Juan Pablo Merlo defensor de Padilla Ibáñez), el primero en declarar fue Fabián Andrade, quien conducía la Duster, que fue embestida por una Hilux, en la que fallecieron sus hijos -Juan Cruz y Tomás- y su mamá Marta.

Antes de meterse en el momento del choque, se refirió a las horas previas. “Ese día estábamos en Cinco Saltos, terminamos de almorzar y salimos, tipo 3.30, 4, llegamos a Choele Choel 7.15 más o menos, y después salimos para Viedma”, explicó.

Sobre los minutos previos al impacto, contó: “Veníamos felices. Los cuatro hablando, cuando de repente vi una luz que se me cruzó. Vi cruzar la camioneta y pegué el volantazo. Vi una luz fuerte que venía por mi carril, y atiné a pegar el volantazo”.

“Veníamos bien, tranquilos, hablando. Como una familia que venía contenta de un viaje, sin apuro por llegar…veníamos a 100, 90 kilómetros”, sumó Andrade.

A continuación, el instante en el que cambió todo: “Sobre ese momento, lo que recuerdo es el golpe. No me lo olvido nunca más. Después pude salir, todo golpeado, pero pude salir. Miro al costado, mi hijo (Juan Cruz) estaba sentado así como venía, miró atrás y el chiquitito (Tomás) estaba casi acostado, mi vieja no estaba”.

La llegada de Padilla Ibánez  (Foto: Vanesa Schwemmler)

 

“Saco a Tomás, lo pongo en el piso, lo cubro, le cubro la cabecita. En ese momento Tomás no tenía sangre, pero cuando le agarro la cabecita, el brazo izquierdo estaba bañado en sangre. Le puse una frazadita que siempre llevaba él en los viajes para cubrirle la cabeza, y voy a ver a Juan Cruz. Lo toco a Juan Cruz, le toqué si tenía pulso y no tenía pulso. Trato de sacarlo y no podía”, agregó Fabián con su voz acongojada.

Los abogados qurellantes y las fiscales (Foto: Vanesa Schwemmler)

 

Y remarcó: “Miro al costado de la camioneta y veo una pierna…era la pierna de mi vieja. Salí a la calle, y nadie. Era gritar, gritar, y gritar, hasta que apareció una señora y empezamos a llamar. Tina fue la primera en llegar…es una compañera de trabajo, después apareció una pareja que me prestó el teléfono, hice un par de llamadas. Después, tratar de buscar a mi vieja que no estaba, y a mi hijo no lo podía sacar…y el chiquitito estaba ahí…estaba entero, respiraba. Como cuando estás durmiendo…así estaba”.

Consultado sobre la velocidad a la que iba él (declaró 90, 100 kilómetros aproximadamente) contestó: “Porque no manejo fuerte. No me gusta. Aparte, no estábamos apurados. No teníamos que llegar rápido a ningún lado. Todos teníamos los cinturones, siempre los usamos, es lo primero que hacemos”.

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