CONTROVERSIA
Revelan la millonaria deuda del auto de Roberto García Moritán
En estos días, el nombre de Roberto García Moritán ha resonado con fuerza, y no precisamente por su actividad política o las habituales informaciones relacionadas con su reconocida exesposa, la modelo Pampita. En esta ocasión, la sorpresa ha venido del ámbito de los vehículos y las obligaciones económicas que estos generan. Al parecer, el empresario habría acumulado una millonaria deuda por infracciones a bordo de su Toyota SW4, un dato que ha capturado rápidamente el interés tanto de conciudadanos como de medios de comunicación.
Según se ha podido constatar a través del portal de la Administración Gubernamental de Ingresos Públicos (AGIP), la camioneta del exlegislador acumula una suma asombrosa en concepto de deuda de autos: $1.719.172,22. De esta cantidad, un preocupante $1.206.452,52 representa lo ya vencido y pendiente de pago, mientras que un contingente de $573.064,94 está cercano a su fecha límite de cancelación. Tal revelación ha escandalizado a más de uno, abriendo un debate sobre la solvencia y responsabilidades del empresario.
Las implicancias de tal deuda no han tardado en hacer eco, particularmente en las ágiles redes sociales, que han servido como el caldo de cultivo perfecto para las especulaciones más variadas. La situación ha sobrevolado con precaución los ofreceros registrados de Carlos Moritán. Una situación financiera tan negligente en un individuo que ha tenido un cargo oficial resulta, para algunos, una inconsistencia difícil de ignorar, interpelando por el mismo a la transparencia que deberían manifestar los servidores públicos.
El antecedente no es nuevo para los seguidores del empresario, pues su Toyota SW4 ya había cobrado fama meses atrás a raíz de su separación de la modelo Pampita. Fue en ese vehículo donde lo vieron trasladarse por última vez desde el hogar que solían compartir. Ahora, la camioneta regresa al escrutinio público, esta vez por estas obligaciones impagas que suman una cifra nada despreciable.
Las reglas estipuladas desde la entidad gubernamental capitalina son, al parecer, cruelmente insoslayables. Entre lo dispuesto por normativa, se especifica que los dueños de un automóvil deben atender a sus tributos y multas sin retraso. El default en esta práctica podría poner al propietario en aprietos administrativos, infectando inclusos maniobras tan simples como la transferencia de propiedad del vehículo, con la incidencia de incurrir también en otros cargos económicos.
El eco de esta deuda, más allá de ser una simple multa acumulativa, genera un llamado de atención en el ámbito sociopolítico de la ciudad y la nación. En este pequeño extracto del comportamiento austero, muchos advierten un enojo por parte de los ciudadanos que piden una ética más perspicaz por parte de los que ostentan (o han ostentado) un poder público. Aunque algunas voces restan importancia al asunto debido a otras habilidades probadas del personaje público, hay quien considera que cada grano de justicia fiscal cuenta, pues sin importar la naturaleza de la infracción, la esperanza está puesta en que todos los funcionarios sean ejemplo de conductas responsables.
Por el momento, García Moritán opta por el silencio y el escueto discurso oficial ha mantenido a la espera de un veredicto o de una declaración que aclare su panorama. Queda por ver qué desenlace tendrá este escenario, ya sea que se disuelva en la mera anécdota mediática o que derive en consecuencias palpables para su vida y reputación.