2024-12-05

Denuncian un caso de violencia de género en la Escuela Municipal de Canotaje

Suspendieron al empleado por 90 días. Los detalles del caso.

Con el caso Néstor Pinta aún fresco en la memoria colectiva de la comarca Viedma-Patagones, una nueva denuncia contra un empleado de la Escuela Municipal de Canotaje de Patagones sacude las aguas del río Negro.

En este caso, una mujer se cansó de su instructor y lo denunció por hostigamiento y violencia de género. El caso data de mayo de este año.

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Interiorizó al municipio del caso y, el área correspondiente, luego de analizar el caso, resolvió suspender al empleado por 90 días. “De determinarse la reincorporación del señor XXX al ámbito laboral, prosígase a ordenar el inmediato cese de todo acto susceptible de perturbar o intimidar a la señora…personalmente o por cualquier medio de comunicación”, reza parte de la resolución municipal.

Y sigue: “Bajo estas circunstancias, cabe señalar que, a partir de la presente denuncia y posteriores desenlaces del conflicto suscitado, se ha gestado el iniciado otro expediente administrativo que implica la falta de regulación de la Escuela Municipal de Canotaje”.  

La denuncia que realizó la víctima

A través de una carta enviada al secretario de Producción, Desarrollo Comunitario y Económico, Héctor Rosemberg, explicó lo vivido el 7 de mayo, y que fue la gota que rebalsó el vaso ante situaciones similares vividas antes de este episodio.

Allí, contó: “Debido a mi condición física, y por la embarcación que poseo, realizo la bajada con compañeros de misma condición. Al comenzar la actividad escuché que el instructor que indicó cruzar el rio hacia Viedma para agruparnos y comenzar el entrenamiento diario. En un momento dado se acerca el instructor y me llama, deteniendo mi navegación, y quedando a solas con él en el medio del rio”.

A continuación, detalló lo que vivió en esa charla, y agregó: “Trataba de remar, y en ese instante me di cuenta que estaba sola con él en el medio del río viendo que mis compañeros continuaban del lado de Patagones. Ante esta situación, me empiezo a asustar por el hostigamiento constante recibido por pate de XXX, haciendo caso omiso a las reiteradas solicitudes de que la corte, porque no era el momento ni el lugar para discutir cuestiones de la institución”.

“Ante la desesperación y el miedo por el amedrentamiento que estaba recibiendo mientras estaba en el río, siendo que es un lugar peligroso por las fuertes corrientes, intento timonear hacia la derecha, donde se encontraba mi grupo, y en ese momento XXX, sin medir el peligro, me empezó a atravesar su embarcación sobre la proa, impidiéndome que me acerque al grupo”, subrayó.

“Con miedo y nerviosa por la situación, comencé a remar con la intención de llegar al grupo para despegarme del instructor ya que no cesaba su hostigamiento. Dado a mi condición de género, mi inferior capacidad de remo, falta de estabilidad y fuerza, me impidió que lo pueda dejar atrás. Esto continuó hasta que me acerque al grupo nuevamente le pido que la corte y, al darse cuenta de que no estábamos solo, me dejó tranquila”, declaró.

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