Crimen en Conesa: cuál fue la advertencia que le realizaron a la víctima antes de que le dispararan
Esta mañana siguió el juicio por jurado en el que se definirá la responsabilidad penal de Eduardo Morello, acusado del homicidio de Beimar Llanos Condori.
El hecho ocurrió el 7 de agosto del 2023 en una chacra de General Conesa y es el tercer procedimiento de este tipo en esta capital y el número 20 a nivel provincial.
Todavía no hubo ningún juicio por jurado que se haya hecho por un crimen en Viedma, ya que los anteriores fueron un homicidio en Sierra Grande perpetrado por Víctor y César Masseta y el juzgamiento a Elvio Pazos por el femicidio de Carolina Rivero, en San Antonio Oeste.
Por el agravante de odio por nacionalidad, a Morello le podría caber una cadena perpetua.
Hoy se presentó a declarar el escribano, que hizo mención al contrato pactado entre Morello y la víctima fatal.
En este sentido, mencionó que Beimar "no tenía derecho a cortarle la luz" y que había amenazado con hacerlo si no le pagaba la escrituración de un terreno vendido.
Además, recordó un mensaje que le envió al fallecido diciendo "no vayas al choque, no te enojes y que no era la persona ideal para atrasarse con los pagos".
El fiscal José Chirinos relató que el imputado el 7 de agosto, a las 10 de la mañana mató a Beimar Llanos Condori. Le dio un disparo con su escopeta a la altura del abdomen. Eso le provocó una hemorragia interna que derivó en su muerte. Después, volvió a cargar esa escopeta y amenazó a su hijo Emanuel, de 13 años, quien estaba con su papá ese día.
Tenían un conflicto vinculado a la venta de un lote vecino que Morello le había vendido a Beimar, y el representante del Ministerio Público afirmó que lo mató por esa deuda y "porque era boliviano”.
Sobre aquel 7 de octubre, previo al asesinato, contó: “Él fue a trabajar junto a su hijo, a reacondicionar un pilar de ese lote para los servicios. En ese momento, Morello va hasta dónde estaban trabajando, que vive pegado, y allí se dio una disputa porque Belmar le reclamaba a Morello que vaya al escribano para poder escriturar ese negocio, la compra de ese terreno. Ya estaba todo listo, pero Morello no quería firmar la escritura”.
“Después de eso, Morello fue hacia su casa y llama a la policía, a las 9.45 de la mañana, diciendo que le querían cortar la luz. Después vuelve hasta donde estaba trabajando Belmar con su hijo, y los filma. Se retira, va a su casa, y publica el video en Twitter, con un mensaje. ¿Después que hizo? Tomó su escopeta, la cargo, se cambió la ropa, se llevó algunos cartuchos más en el bolsillo, fue otra vez hasta donde estaba Belmar con su hijo, y les disparó. ‘Pará, pará…’, fue lo último que escuchó Emanuel de su papá”, repasó.
La fiscalía presentó como pruebas los llamados a la policía antes y después del disparo mortal, la escopeta homicida, testimonios de vecinos y familiares y mensajes llenos de xenofobia en redes sociales.
El juez técnico en este caso es Marcelo Álvarez, el abogado querellante se trata de Santiago Guenumil, la defensa de Morello es de Damián Torres, mientras que la Fiscalía está compuesta con los doctores José Chirinos, Juan Pedro Peralta y Sofía Lento.