PATAGONES
Contra la presión de los padres: niños cultivaron el respeto en el fútbol infantil
En un conmovedor gesto, los profesores y jugadores de la escuelita de fútbol "Dios es Fiel", ubicada en Carmen de Patagones, protagonizaron una escena que dejó una potente reflexión en el ámbito deportivo infantil, en el marco de un encuentro barrial que se desarrolló en el Polideportivo Municipal.
Este último domingo, los niños y niñas salieron a la cancha portando una bandera que mostraba una frase cargada de significado: “No me grites, esto es un juego, déjame ser un niño”. Este acto, que puede parecer simple a primera vista, busca resonar en las conciencias de los adultos que asisten cada fin de semana a los partidos de sus hijos, pero en ocasiones olvidan el verdadero propósito de estos encuentros deportivos.
En diálogo con NoticiasNet, Daniel Mellao, quien es uno de los formadores encargado de guiar a las categorías infantiles de esta academia de fútbol, compartió la motivación detrás de esta acción. Al respecto, sostuvo que "queremos transmitir un mensaje claro y sensible a los padres, a todos los asistentes que llenan las gradas de las canchas, y también a las hinchadas. Es un recordatorio de que en estas edades, el fútbol es, en esencia, un juego y no una batalla de adultos”, expresó Mellao.
Este llamado a la reflexión busca incidir en la mentalidad y en la actitud que los padres suelen mostrar durante los encuentros. Mellao enfatizó en que el principal objetivo de estos pequeños es disfrutar del fútbol, divertirse y ser felices en el acto de jugar, descartando así la presión por los resultados o la excesiva competitividad que algunas veces se vive en los campos de juego.
En este orden, añadió que “el objetivo es que se tome conciencia que son chicos, que están jugando al fútbol y quieren divertirse, ser felices, no les importa los resultados, ni la competición, algunos sí, pero la mayoría quiere ir a la cancha a jugar y compartir con sus amigos”.
El problema identificado es el comportamiento de los adultos que, en su afán por alentar, terminan replicando actitudes de violencia verbal que afectan directamente a los menores. “Durante el campeonato hemos sido testigos de cómo muchos adultos gritan a los niños, incluso llegan a insultar a árbitros y rivales, sin considerar que los niños están ahí para jugar y llevarse experiencias positivas”, compartió Mellao con preocupación.
Estudios señalan que este tipo de actitudes pueden generar nerviosismo y rechazo en los niños hacia el deporte, disminuyendo su interés y disfrute en actividades que deberían ser exclusivamente recreativas.
El "profe" hizo especial hincapié en que el fútbol infantil es una etapa de formación, donde el aprendizaje es un proceso natural y espontáneo. En este orden, señaló que “son niños, están aprendiendo, cuando sean grandes se verá si les gusta el fútbol o no, porque muchos chicos se anotan para compartir con sus compañeros un rato de diversión y ser felices, nada más”.