CONTROVERSIA
Romina Uhrig expuso por qué se niega a castrar a Caramelo y recibió duras críticas
La controversia en torno a Romina Uhrig y su perro Caramelo ha alcanzado nuevas alturas. Tras salir del programa de televisión Gran Hermano, Uhrig adoptó el canino que en un inicio ganó el corazón de los televidentes. Sin embargo, su elección de no castrar a Caramelo ha sido la fuente de varias críticas, encendiendo un acalorado debate sobre la responsabilidad en la adopción de mascotas.
El drama comenzó cuando Romina Uhrig, conocida por su participación en el reality, reveló en redes sociales que decidió no seguir el protocolo de castración que, al parecer, es parte integrante del proceso de adopción ofrecido por Gran Hermano. Santiago del Moro, conductor del reality, aseguró que estos procedimientos se realizan con el objetivo de asegurar el bienestar del animal, compromiso que Romina aparentemente no ha honrado.
En un episodio que intensificó la polémica, Romina compartió un video del perro involucrado con una hembra, lo que provocó que las redes sociales estallaran en críticas. "Así perdió la virginidad", bromeó Gastón Trezeguet, compañero del programa, generando indignación en la comunidad que visualiza el hecho como una falta de responsabilidad para con Caramelo.
Para empeorar, corre la voz de que un vecino tuvo que alertar a Romina Uhrig sobre la escapada de su perro, Caramelo, avivando la indignación en plataformas online. Los comentarios no tardaron en llenar las publicaciones con fervientes opiniones, atacando su proceder y reclamando a las organizaciones de adopción que tomen medidas correctivas.
En lugar de apaciguar las tensiones, Romina ha decidido defender su postura con sorpresa y desafío. En sus declaraciones, se mostró enojada por las críticas recibidas y desafiantemente resaltó que Caramelo es su responsabilidad. "¿Por qué lo voy a castrar? Con mi perro hago lo que se me antoja", respondió ante la creciente desaprobación social.
Este reciente episodio ha abierto nuevamente el diálogo sobre la ética en la adopción de animales, insistiendo en la necesidad de cumplir con los requisitos de cuidado preestablecidos y refutando percepciones erróneas sobre posesión de mascotas por razones mediáticas. Es indispensable considerar que el cuidado de un animal requiere de compromisos no solo emocionales, sino también de bienestar físico y social, algo que, en el caso de Romina y Caramelo, aún parece ser objeto de constante escrutinio público.