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Leo Sbaraglia contó cómo su abuela lo ayudó en su carrera como actor: “Me daba con…”
La historia de Leo Sbaraglia, uno de los actores más reconocidos de Argentina, no solo está marcada por su talento innato y su dedicación al arte de la actuación, sino también por la influencia disparadora de su abuela en los primeros momentos de su carrera. En una reciente entrevista en el programa Poco Correctos, Sbaraglia compartió una serie de anécdotas entrañables sobre cómo su abuela se convirtió en su crítico más feroz y su impulso para mejorar continuamente.
Recordando aquellas sesiones de los años 80, Leo Sbaraglia lleva a sus oyentes a un tiempo en el que la tecnología era muy diferente. Era 1987 cuando su abuela, identificada afectuosamente como Nona Edelweiss, complementó un papel esencial en su desarrollo profesional. Sbaraglia recordó cómo ella se las ingeniaba para grabar todos los programas en los que participaba utilizando un pasacassette de cinta magnética, un proceso que, según él, requería una enorme paciencia y meticulosidad. Con un mecanismo laborioso de grabar algunas de sus participaciones, ya que las cintas no siempre alcanzaban, la Nona Edelweiss veía y revisaba cada aparición de su nieto en televisión.
En estas reuniones familiares cada viernes, lo importante no era solo ver el trabajo de Leo Sbaraglia, sino realizar una crítica constructiva que usualmente venía acompañada de un plato de amoroso de comida casera. La abuela, en su ferviente deseo de verlo deslumbrar sobre los escenarios, no tenía reparos en señalar tanto los aciertos como los errores de su nieto. En palabras del actor, Edelweiss podría ser contundente: 'Ella me hacía la crítica. Me daba con un caño. Me señalaba dónde había estado bien y dónde mal'.
Leo no recibió palabras amables por el simple hecho de ser su nieto. La crítica genuina de su abuela fue una brújula que le permitió ubicarse en el universo actoral, y le enseñó a ver sus interpretaciones desde un prisma honesto y constructivo. Si bien no siempre era sencillo recibir estas evaluaciones, Sbaraglia ayudó que le ayudaron a perfeccionar su técnica actoral ya enfrentarse al desafío constante de superar sus expectativas.
Del anecdotario de Leo surgen las historias de una abuela incansablemente amorosa, pero igualmente exigentes. Recordar estas minucias es resaltar no solo ese apoyo primordial en las sombras que ella representó, sino también la varita mágica que le señalaba con sinceridad todas las áreas en las que podía superarse. Todo esto dio como fruto a un Sbaraglia que supo tejer su éxito con la paciencia y el amor de los consejos entregados cada viernesne de mirar grabaciones, el empeño de no solo admirar a su nieto, sino impulsarlo a nuevos desafíos actoriales. En cada recorrido que hace en el medio, su abuela sigue presente, animando y corrigiendo, ahí, desde algún rincón del recuerdo compartido e imperecedero.
Es sin lugar a dudas un recordatorio de cómo las personas importantes en nuestras vidas pueden guiarnos de maneras insospecchadas, convirtiéndose en parte integral del viaje hacia nuestros sueños. En el caso de Leo Sbaraglia, su abuela fue una pieza clave para que se convierta en el actor que es hoy, demostrando que, a veces, los caminos hacia el éxito no nacen desde lo extraordinario, sino desde el amor sincero y crítico de quienes más. nos quieren.