El padre de Valentina, la joven desaparecida en el río: "Se metieron para mojarse los pies y terminó en una desgracia"
Persiste la búsqueda de Valentina Balanzini Núñez en el perímetro del río Negro situado en el kilómetro 12,7 de la ruta Provincial 1, a la altura de la cabaña "La Carreta".
Vale recordar que la joven de 19 años ingresó al agua, no hizo pie y luego se perdió su rastro. En el medio, el chofer y compañero de trabajo, Darío Florentín, de 41 años, intentó rescatarla y no pudo. Un día después, el cuerpo del hombre fue hallado a 100 metros de distancia.
Patricia Núñez, mamá de Valentina, habló en Radio Noticias y expuso: "La búsqueda hoy está siendo muy intensa, con cuatro buzos, con lanchas y desde tierra con la Policía, costeando lo que es el río. Es un río muy traicionero, donde lamentablemente pasan estas cosas, más cuando uno es de afuera, lo ve y cree que es un laguito y el agua es traicionera".

Con 1 por ciento de fe y 99 por ciento de que sea inviable encontrarla con vida, la madre remarcó: "Uno como mamá no pierde la fe, el martes empezamos a recorrer hospitales con el papá de Valentina y ahí nos explicaron que era imposible que haya llegado en manos de alguien y que no le hubieran avisado ni a Prefectura ni a la Policía. Nos dijeron que nos vayamos hasta Prefectura y el jefe y el fiscal nos llamaron, están trabajando arduamente y no nos mintieron, son realistas y uno intenta de serlo también".
Asimismo, remarcó: "Uno no pierde las esperanzas, pero también es realista y queremos que esto termine pronto porque se nos está siendo una tortura. Yo me enteré por mi hija mayor, que estaba en Uruguay y la dueña de la empresa la llamó a ella. Cuando me lo comunicó, el domingo a las 5 y 10 de la tarde, empezó mi calvario. Yo soy empleada doméstica, automáticamente llamé al papá y le comuniqué lo que estaba pasando. Él habló con el dueño de la empresa y nos puso una camioneta y llegamos el lunes a la mañana".
Ezequiel Balanzini, el padre de la joven, también dialogó con este medio y dijo que los rastrillajes son en el kilómetro 12 de la Ruta 1, cerca del sitio donde comenzó todo. "Nosotros nos estamos moviendo con Prefectura y con la Policía y tratamos de recorrer a pie al costado del río. Desde las 7 de la mañana y hasta el mediodía, después volvemos al hospedaje, pero no hay ninguna novedad", indicó.
En igual orden, sostuvo: "Hasta que no tengamos una novedad certera de ella, no vamos a volver a Buenos Aires".
Por otro lado, se refirió a la fisionomía del lugar y por qué no había carteles advirtiendo el peligro: "Le reclamamos al dueño, pero nos dijo que la mayoría de la gente va para despejarse y no es un lugar apto para bañarse. Es para tomar unos mates y para pasar la tarde. Las chicas en ese momento vieron que el río estaba muy bajo, se metieron para mojarse los pies y de una tontería así terminó en una desgracia".
"Ahora esperamos, pero el río es enorme de costa a costa y es como buscar una aguja en un pajar. Es muy complicado, porque su contextura física es muy chiquita y las corrientes son muy fuertes", puntualizó.