VIEDMA
Pusieron bajo la lupa y en valor a los lobos marinos
El Campus de la Sede Atlántica de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN) fue sede de una disertación que brindó la bióloga Natalia Federico. Estuvo centrada en los "Lobos Marinos de un pelo, centinelas ambientales de la Patagonia Norte".
La propuesta formó parte del "Ciclo de Divulgación de la Investigación y la Extensión" de la institución de educación superior, y buscó generar conciencia a los asistentes sobre la importancia de estos mamíferos marinos como indicadores del estado de salud de los ecosistemas acuáticos.
Leer también: Menopausia: advierten que cambios hormonales puede derivar en enfermedades
Federico describió a los lobos destacando sus características más notables, como sus glándulas mamarias, su condición de homeotermos (capacidad para regular su temperatura corporal), así como su larga esperanza de vida, que ronda los diez años. También enfatizó en la adaptación fisiológica al buceo en profundidad, sus gruesas capas de grasa corporal y su comunicación a través de sonidos específicos.
Sin embargo, más allá de sus peculiares atributos biológicos, los lobos marinos ganaron -a su criterio- el crucial rol de "centinelas ambientales". Debido a su residencia en zonas costeras y su exposición a altos niveles de contaminación, estos mamíferos marinos sirven como una invaluable referencia al momento de evaluar la salud de los ecosistemas marinos.
Por otra parte, la investigadora científica subrayó que "estas criaturas cuentan con grandes reservas de grasa que, aunque vitales para su supervivencia, pueden acumular toxinas y sustancias químicas antropogénicas (el concepto antropogénico hace referencia a todo aquello que proviene o resulta de las actividades de los seres humanos o que es producido por ellas)".
Las amenazas que enfrentan son numerosas. Desde ser víctimas colaterales en actividades deportivas hasta los efectos devastadores de la contaminación por petróleo, plaguicidas, plásticos (incluyendo los microplásticos), nutrientes, efluentes industriales y metales pesados. El mercurio, en particular, representa un peligro significativo, dado su potencial tóxico y su habilidad para bioacumularse en los tejidos de estos organismos.
Federico compartió resultados tangibles de su investigación, basada en trabajos de campo realizados entre 2021 y 2022 en sitios clave como la Reserva Natural Punta Bermeja, Bahía San Antonio y la zona de Viedma. Durante estas campañas, se realizaron caminatas quincenales de 44 kilómetros a lo largo de la zona costera, permitiendo recolectar ejemplares para la investigación.
Se llevaron a cabo necropsias en los lugares visitados y se registraron datos morfométricos detallados, así como el sexo y la ubicación geográfica de los especímenes, siguiendo estrictos protocolos estándar. Estos estudios permitieron arrojar luz sobre el impacto del mercurio en la región y plantearon interrogantes sobre el origen del metal.
Leer también: La Prefectura Naval se prepara para la temporada veraniega
Estos hallazgos resaltan la importancia de los lobos marinos como espejos silenciosos de nuestro ambiente marino. Detectan el estado de salud con base en su hábitat y el alimento que consumen, que muchas veces son especies con relevancia económica y alimentaria para los humanos.
Así, mientras Federico concluyó su presentación motivando la investigación y el activismo por preservar esta y otras especies, el mensaje quedó claro: la protección y conservación de los lobos marinos es vital para salvaguardar la salud de nuestros océanos y, a su vez, la de la comunidad.