2024-10-08

REFLEXIÓN

Alberto Cormillot expuso su cuaderno de segundo grado y despertó la risa de sus compañeros

Alberto Cormillot y su cuaderno

En una singular reunión llena de ironía y carcajadas, el reconocido médico y nutricionista Alberto Cormillot intentó destacar un problema que a menudo pasa desapercibido: la calidad de la educación actual. Motivado por una mezcla de nostalgia y preocupación, Cormillot acudió a una inusitada herramienta: su cuaderno de segundo grado del año 1945.

La situación se desarrolló en un foro donde participaban varios colegas y amigos de Cormillot, cada uno expectante ante lo que el veterano médico estaba por compartir. Mientras desplegaba las páginas amarillentas y frágiles de su antigua libreta escolar, Cormillot inició su presentación con un tono serio, planteando una reflexión profunda sobre la relación entre educación y salud. "Existen estudios que demuestran que una buena alfabetización en salud está directamente relacionada con hábitos de vida más saludables", afirmó mientras observaba su cuaderno con una mezcla de orgullo y humor.

El doctor procedió a leer con voz solemne uno de los fragmentos escritos a lápiz: "Cristóbal Colón nació en Génova, ciudad de Italia en el año 1436. Sus padres fueron Domingo Colombo y Susana Fontar Rosa". Este simple enunciado contrastó de manera significativa con lo que, según él, se ofrece en los planes de estudio de la actualidad, suscitando una breve discusión sobre el rigor académico a temprana edad.

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Hasta aquí, la charla tenía un tono de seria crítica, sin embargo, uno de sus colegas no pudo evitar agregar una nota de humor aludiendo a la legible caligrafía de Cormillot. "Es el único médico con buena letra", dijo bromeando, rompiendo la formalidad de la conversación y encendiendo una chispa de humor en el grupo. Pronto, la crítica de Cormillot sobre los métodos de enseñanza derivó en una disparatada charla sobre la caligrafía médica, que tradicionalmente ha sido un punto de broma entre médicos y pacientes.

El encuentro terminó siendo un ameno intercambio de viejos chistes y experiencias, recordando una historieta en donde médicos y farmacéuticos trataban de descifrar escritos indescifrables. Quizás el acto más deficiente de Cormillot no fue sacar a la luz su viejo cuaderno de clases sino, accidentalmente, abrir la puerta a una reflexión oportuna hecha de risas y añoranza, sobre el valor de una buena educación en todas las etapas de la vida.

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