RECONOCIDO PERIODISTA
Las fotos: así está Grondona a los 91
Mariano Grondona, sin duda, ha sido uno de los comunicadores más emblemáticos de la historia argentina. Su vida y obra transcendieron más allá de las pantallas, dejándolo como un pensador profundo y analista incisivo, reconocido por su capacidad para introducir complejidad y profundidad en el debate político nacional.
Nacido en 1931, Mariano Grondona se instaló en el corazón de Buenos Aires tras una vasta trayectoria en los medios. Desde allí, en Barrio Parque, pasa sus días al lado de su inseparable compañera y esposa de toda la vida, Elena Lynch. La historia de Grondona en la comunicación es rica y variada, marcada por su habilidad para indagar en la política con un enfoque reflexivo, basado en referencias filosóficas y etimológicas.
Su primera gran aparición en la televisión argentina fue junto a Bernardo Neustadt en 1969, donde ambos crearon una dupla dinamizadora en el programa Tiempo Nuevo. Este espacio no solo fue un hito televisivo para la época, sino que también solidificó el estatus de Grondona como una fuente de análisis político sagaz y perspicaz. Al terminar su colaboración con Neustadt en 1989, Mariano continuó su trabajo en el programa Hora Clave, una plataforma donde su erudición y su estilo analítico encontraron un terreno fértil para crecer.
A pesar de su retiro formal en 2015, influido por complicaciones de salud tras un accidente cerebrovascular, el impacto que dejó en sus colegas y su público sigue siendo profundo. Grandes figuras del periodismo a menudo evocan su influencia; desde Clara Mariño, que refirió haber seguido a Grondona desde sus comienzos, hasta su colaborador Luis Novaresio en Hora Clave, quienes siempre recuerdan su integridad periodística.
Hoy, a sus 91 años, su estela no se ha desvanecido. Mariano Grondona sigue manteniendo viva la llama del análisis político en sus personales tertulias con la actualidad desde la tranquilidad de su hogar. El sentido del deber al conocimiento y a la comprensión del panorama político sigue vibrando en él, un pertinaz lector de los aconteceres diarios.