VIEDMA
Inspirado en la historia, Scarfó termina la réplica del avión Blériot XI
El reconocido artista viedmense, Diego Scarfó, dio inicio a la compleja tarea de armar una réplica del icónico avión Bleirot XI. Este proyecto artístico, de gran envergadura, tendrá como destino final un lugar de prominencia: una céntrica heladería en Buenos Aires. La iniciativa tomó vuelo en los primeros días de agosto y, tras semanas de minucioso trabajo, se encuentra ahora en la fase de ensamblaje.
Scarfó, un autodidacta dedicado y perfeccionista, estuvo trabajando en confeccionar todas las partes de la réplica con sus propias manos y herramientas especializadas. A través de un esfuerzo constante durante el último mes, busca recrear, en el detalle más fino, cada faceta del Bleirot XI.
Leé también: Scarfó empezó a darle forma a la réplica del Blériot XI
Consultado por NoticiasNet, el artista reveló que el ensamblaje representa el principio de la fase final del proyecto. Cada pieza de este clásico de la aviación fue elaborada con esmero, desde las alas hasta el timón de cola. El primero en usarlo en Argentina fue Jorge Newbery en noviembre de 1912.
La réplica no solo será una tributo visual al antiguo modelo de avión, sino que también buscará capturar el espíritu de una era en la que el hombre apenas comenzaba a experimentar con el milagro del vuelo. Situada en la prestigiosa Avenida del Libertador, la heladería será testigo de cómo el Bleirot XI vuelve a la vida en el interior de su local. La obra de Scarfó no es un simple adorno. Es una amalgama de historia y arte que promete sumergir a los clientes en un viaje temporal hacia los primeros días de la aviación moderna.
La aeronave
La réplica del Bleirot XI, según explicó Diego Scarfó, posee unas dimensiones de seis metros por seis y tiene un peso aproximado de 300 kilogramos. Para su exhibición en la heladería, será suspendida con cable de acero en el interior del establecimiento.
Se espera que la réplica de la nave esté finalizada para fin de mes, coincidiendo con la fecha de inauguración. A pesar de que el progreso va bien, los detalles meticulosos requieren tiempo. Desde la butaca hasta los botones, pasando por el tablero, el volante y las alas en movimiento, se busca lograr una réplica casi exacta de la nave original.