LO NUESTRO
Conviviendo con el plomo, Bender es fiel depositario de la imprenta tipográfica
"La imprenta es un ejército de soldados de plomo con que se puede conquistar el mundo", es una feliz frase atribuida a Johannes Gutenberg, el alemán inventor de los tipos móviles que dio origen a una verdadera revolución en el mundo, entre 1440 y 1450, respecto de la industria editorial.
Este concepto verdadero o no, lo cierto es que no deja de ser una certera imagen de cómo los tipos de imprenta vinieron a ofrecer una nueva tecnología a la hora de difundir los textos, y, con ellos, entre plomo, papel y tinta, en Viedma hay un discípulo que viene escribiendo memoria en las artes gráficas.
Se trata de Avelino Bender quien sigue machacando con su linotipo y entregando perfectos trabajos impresos con la Minerva de “plato” (de 1903) desde su local ubicado en el corazón de esta ciudad donde el estilo de la gráfica Apolo coincide con la fachada del antiguo edificio que dignifica las tareas que allí se llevan a cabo con mucho olor a tinta.
Avelino nació en Bahía Blanca en 1940. Se formó en el colegio La Piedad cuando el sacerdote César Rondini –reconocido por su labor social en Villa Regina- le ofreció una tarea de aprendiz, sobre todo que en ese momento y por años, la linotipia. Ese genial invento de Ottmar Merghentaler en 1878, un germano-estadounidense que le dio mayor impulso a los servicios gráficos.
De a poco, Bender fue conociendo el idioma de la máquina que permitía a los operadores colocar en forma automática y corregir textos de los caracteres. La voluminosa máquina hacía correr los tipos hacia una plancha de plomo que salía al revés en una pequeña plataforma. Luego, el imprentero la traslada a la impresora, sea “rotoplana” o la de plato, y de allí al papel.
Su principal derrotero lo apuntaló aquí en Viedma, a partir de 1959 tras egresar de La Piedad. Es que un año antes nació una provincia nueva. Por entonces, un colaborador del primer gobernador Edgardo Castello lo contrató en Bahía Blanca para desempeñarse como el primer linotipista en el naciente Boletín Oficial de la Provincia de Río Negro, sumándose a un equipo que encabezaba el señor Kroter.
En esa época, todavía no era masivo el uso del sistema de impresión offset y la principal enfermedad profesional, era el “saturnismo” que causaba problemas digestivos e intoxicaciones dérmicas ante el uso del plomo.
Durante muchos años se aconsejó tomar leche para reducir la absorción de plomo aunque luego se descubrió que aumenta el ingreso del metal. Como Avelino, tiene miles de anécdota, reveló cómo se asumía el problema”. “Algunos (compañeros en la imprenta oficial) cambiaban la leche por el vino ‘patero’”, contó entre risas en su reducto cuyas paredes están adornadas de afiches y de banderas de Independiente de Avellaneda, una inclinación futbolera que comparte con su nieto quien también lo ayuda en la imprenta.
Arrancó con Apolo con tres socios más en Garrone al 100 durante 1969, en 1974 se hizo cargo del paquete total, y desde 1989 se encuentra en la casona de Mitre y Zatti. Su único trabajo del tamaño tabloid fue la impresión del desaparecido periódico “La Calle”, manteniéndose en el tiempo con la “tarjetería” y boletas de facturación.
Con el tiempo -año 2004- adquirió una pequeña impresora offset incorporando al tipeo mediante el sistema de computación. Sin embargo, dijo no estar cómodo. "No me llevo muy bien con esto", puso de manifiesto.
Por otra parte, el barbado hombre de 84 años, el único que estampa tarjetas personales con cartulinas de excelente calidad alemana, admitió que en la actualidad el sistema en “caliente va a ir desapareciendo” frente a la innovación tecnológica y la “despapelización”, y además “ya hemos cumplido un ciclo así que seguiré trabajando hasta donde se pueda con el respaldo de mi nieto”.