Diego Molina: "Vivo de los copos de azúcar y gracias a eso salgo adelante"
Diego Molina, un vecino de Viedma, recorre los barrios de la ciudad vendiendo algodones de azúcar en su bicicleta. Con 43 años de edad, se dedicaba a este oficio que aprendió de su padre, quien vive en Neuquén y tiene un carrito en forma de tren llamado "El Valletano". "A hacer los copos me enseñó mi papá. Aprendimos a trabajar en la calle desde que tenía 12 años", contó Diego, quien hace dos décadas se estableció en Viedma.
Diego narró su historia con orgullo, aunque no sin recordar momentos difíciles. "Vivo de los copos. Por ahí me sale alguna changa y la hago, pero mayormente me mantengo con los copos de azúcar. Este trabajo me permite pagar el alquiler, mantener a mi hija y salir adelante", relató.
Su rutina diaria incluye vender a la salida de las escuelas y recorrer los barrios los fines de semana. Además, mantiene los precios desde hace meses para que sean accesibles. También ofrece sus servicios en cumpleaños, donde hace precios especiales por combos.
Actualmente, Diego vive en la casa de "El Pocho", un reconocido pochoclero de la ciudad, a quien conoce desde hace aproximadamente 20 años. "Estoy en la casa de él. Gracias a esta familia, que me ha ayudado un montón, puedo seguir adelante", comentó.
