2024-08-20

Diego Molina: "Vivo de los copos de azúcar y gracias a eso salgo adelante"

A bordo de su bicicleta cubierta de algodones llenos de colores, rompe con la monotonía de las tardes en los barrios de Viedma y adorna las salidas de las escuelas. Diego, con una mezcla de nostalgia y esperanza, compartió su historia, marcada por la lucha y la resiliencia.

Diego Molina, un vecino de Viedma, recorre los barrios de la ciudad vendiendo algodones de azúcar en su bicicleta. Con 43 años de edad, se dedicaba a este oficio que aprendió de su padre, quien vive en Neuquén y tiene un carrito en forma de tren llamado "El Valletano". "A hacer los copos me enseñó mi papá. Aprendimos a trabajar en la calle desde que tenía 12 años", contó Diego, quien hace dos décadas se estableció en Viedma.

Lee también: Río Negro se lució en el Campeonato Patagónico Promocional

Diego narró su historia con orgullo, aunque no sin recordar momentos difíciles. "Vivo de los copos. Por ahí me sale alguna changa y la hago, pero mayormente me mantengo con los copos de azúcar. Este trabajo me permite pagar el alquiler, mantener a mi hija y salir adelante", relató.

Su rutina diaria incluye vender a la salida de las escuelas y recorrer los barrios los fines de semana. Además, mantiene los precios desde hace meses para que sean accesibles. También ofrece sus servicios en cumpleaños, donde hace precios especiales por combos.

Actualmente, Diego vive en la casa de "El Pocho", un reconocido pochoclero de la ciudad, a quien conoce desde hace aproximadamente 20 años. "Estoy en la casa de él. Gracias a esta familia, que me ha ayudado un montón, puedo seguir adelante", comentó.

La vida de Diego ha estado marcada por la supervivencia. "Anduve en la calle cuando era chiquito. Mi viejo me rescató y me llevó a Neuquén. Estuve en patronatos, me escapaba de la casa de mi mamá porque su pareja nos pegaba. Mi viejo me fue a buscar y me llevó con él", recordó. Desde entonces, Diego ha aprendido diversos oficios, como albañilería, electricidad y gas, aunque su principal sustento sigue siendo la venta de copos de azúcar.

Con la mirada puesta en el futuro, Diego se está preparando para la temporada de verano. "Me estoy armando un carrito para la temporada. A medida que voy ganando plata, la invierto en eso para llegar de la mejor forma", explicó.

En la calle, vende cada copo a mil pesos, y para los cumpleaños ofrece precios según la cantidad: "Por ejemplo, 10 copos los cobro 9 mil, y 30 a 25 mil, mientras se mantengan los precios de la mercadería", detalló. A pesar de las dificultades, como el viento y la lluvia que a veces le impiden trabajar, Diego sigue adelante con determinación y esperanza. "El último sábado tuve tres cumpleaños, hice casi 70 copos y con eso salvé el día porque no pude salir a trabajar por el viento", concluyó.

Para quienes deseen contactarse con Diego Molina, pueden hacerlo al número 2995 28-5192.

Te puede interesar