TOMADA DE PELO
El barbero cuyo local fue robado y destruido esperó durante todo el día a la familia del ladrón y no se acercó nadie
Este fin de semana, se produjo un hecho delictivo en la barbería "Caiga Quien Caiga", ubicada entre las calles Álvaro Barros y Alem de Viedma, donde un sujeto de 31 años rompió varios elementos y sustrajo elementos de valor monetario.
El ladrón fue identificado como Enrique Luciano Quiñigual, quien luego fue imputado y recobró su libertad por no contar con antecedentes policiales. En el botín se computaron un Smart TV de 32 pulgadas, un aro de luz, un Posnet de Mercado Pago, un maletín que contenía varias tijeras de cortar cabello, un parlante musical, varios frascos de pomadas, ceras de cabello y peines varios, 10 máquinas de cortar cabello, varias capas y delantales, y una pistola a calor.
La madre, Marta Escudero ayer dialogó con NoticiasNet y señaló que su hijo tiene problemas con adicciones, "que está tirado sin comer", que tiene depresión y que resarcirán el daño ocasionado.
Con el móvil de Radio Noticias, esta mañana concurrimos al local para hablar con la otra campana, con la parte más afectada. Lautaro Muñoz, el dueño del negocio, explicó: "Abrimos ayer porque pudimos recuperar algunas cosas, otras estaban rotas, de las cuales nos tardamos en conseguir las cuchillas y todo lo necesario para reabrir. Ahora empezamos de vuelta la vida normal de un comerciante, trabajando. Recién hoy arreglé la cerradura y estamos un poco más tranquilos".
Asimismo, expuso: "Hoy me vienen a poner alarma y esas cosas. Es la primera vez que me pasa que me roben en un local, lo que más me dolió es que yo vivo de esto, pago mi alquiler con lo que trabajo acá porque no tengo otra entrada, yo vivo del día a día con la barbería y con esto intento sustentar mi vida".
"Cuando me enteré de que me habían robado vine al lugar y al no ver mis herramientas fue doloroso. Y más doloroso fue cuando no vi las herramientas de los chicos que trabajan para mí, porque ¿Cómo les explicaba a ellos que nos entraron a robar y cómo se las devolvía? Hoy una máquina está más de 150 lucas. Cuando se encontraron las cosas, pude digerir un poco más el trago amargo y estamos dando vuelta la página", detalló.
Asimismo, Lautaro dijo: "La Policía de Río Negro se portó re bien, porque el chico estaba detenido y no sabíamos a dónde estaban las cosas, sólo lo agarraron con un Posnet" y completó: "Uno ahora está re contra perseguido, a la noche escucho un pequeño ruido, vibra un poco la cámara y ya quiero rajar para acá, me quedó miedo".
En cuanto a la difusión del video, sostuvo: "Mi vieja siempre me enseñó que si querés algo hay que hacer el doble de esfuerzo, que siempre compre cosas nuevas, no usadas porque pueden ser robadas, es algo que me inculcaron. Entonces, cuando lo detuvieron quería que quede ahí, pero después lo soltaron, quedó como si nada y subimos el video por si le robó a alguien más. Nunca pensé que iba a tener tantos compartidos por todos lados, pero la gente tiene que saber quién anda robando en la cuadra".
Además, contó: "La tele se rompió y la pegamos con un pegamento porque comprar una nueva es complicado, no es fácil y a las máquinas les cambiamos las cuchillas porque son frágiles y cualquier máquina que tires al piso se va a romper. Las tijeras también vienen niveladas y ya al caerse en el piso perdieron el nivel, ya no son las mismas. Cambiamos algunas máquinas y hoy una se nos apagaba y se nos prendía, así que nos vamos a acordar del loco hasta que podamos cambiar todo".
Respecto a si la familia se acercó para hacerse cargo, algo que dijo la madre ayer, Lautaro desmintió absolutamente lo expuesto. Al respecto, mencionó: "Ayer me avisaron de que la mamá había hablado, pensé que había hablado de que le dolió lo del hijo y lo re entendía, pero cuando dijo que se acercó acá es mentira".
En igual calibre, añadió: "Yo ayer estuve todo el día acá, porque estoy durmiendo acá, estoy desde las 8 de la mañana que me levanto y hasta las 11 de la noche que di clases, no me he movido de acá y no ha venido nadie. Esperaba que venga la mamá o el papá, porque yo ya tengo 32 años y esperaba que se acerquen a pedirme disculpas y preguntarme en qué podían ayudarme. Por ejemplo, no les pido una cerradura nueva, si tienen una en su casa que me la acerquen, algo así mínimo. Si tenían un brazo del televisor que rompió su hijo que me lo vendan al menos, que entiendan mi situación, pero no se acercó nadie".
"No se tienen que acercar obligadamente, pero por ahí se puso la trampa de lo que habló y ahora ella está obligada a venir. Tiene que pensar lo que va a hablar, porque uno es preso de sus propias palabras", sostuvo y subrayó: "Hoy lo que más nos cuesta es sacarse el miedo del robo, porque cuando me quiero ir a dormir a mi casa al final me quedo acá por si pasa de vuelta, todo fue muy mediático y tengo miedo de que pase algo más".
Finalmente, puntualizó su desacuerdo con el Poder de la calle Laprida: "Estaría bueno que la Justicia se tome más en serio estos temas, yo no pido que le den 30 años de cárcel al loco, pero que le den un castigo, que pinte escuelas despintadas, que arregle lo que rompió en un mes, que ayude a un merendero. Yo ya sé los problemas que declaró su mamá, yo también tuve depresión, pero no salí a robar, encontré otras formas para sanarme, no es una excusa".
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