Flavio Mendoza contó cómo es ser padre de Dionisio
Flavio Mendoza, conocido por su talento y éxito en el mundo del teatro, ha mostrado otra faceta menos conocida pero igual de gratificante: su rol como padre de Dionisio. Mientras maneja a la perfección los dorados hilos de su espectáculo Circo del Anima en Tecnópolis, también enfrenta desafíos cotidianos e inherentes a la paternidad.
Recientemente, en una entrevista con el programa Empezar el Día, Flavio reveló una de las dificultades más grandes que enfrenta: enseñar a Dionisio a leer y a escribir. "Me llevo muy bien con la paternidad, pero cuando se trata de enseñar a leer y escribir, se me hace muy complicado. Es una de esas cosas que no vi venir", confesó con sinceridad y un toque de humor el coreógrafo. Aceptando que el abecedario moderno ha cambiado, Mendoza remarca esa dificultad adicional cuando bromea, "Hay letras que ya no están, cosas así las estoy aprendiendo con él.”
El día a día de Flavio Mendoza gira en torno a ensayos y representaciones junto a su hijo, provechosas horas que también le enseñan a adaptarse y a aprender nuevas versiones del currículo académico. En otra conversación con Ciudad Magazine, resaltó nuevamente lo sorprendente que ha sido la paternidad en este aspecto. “Esa parte no me la ... tener que enseñar... yo, que además soy muy estructurado. ¡Y cambió el abecedario!”, recordó, riendo y subrayando la complejidad de esta etapa de ser padre.
A pesar de los desafíos, la actitud de Flavio hacia la paternidad es sumamente positiva, y encuentra en cada momento de tiempo compartido una razón más para disfrutar este viaje de crecimiento y descubrimiento junto a Dionisio. "Cada día es una sorpresa maravillosa. Por eso, siempre elijo volver a ser papá", afirmó reconociendo el profundo valor que le otorga a esta experiencia.
Integrando a Dionisio en su vida profesional, Mendoza demuestra la profunda conexión que comparte con su hijo. El pequeño, con solo 6 años, participa en el Circo del Anima, llenando cada función de una emoción especial para el coreógrafo. Esta inclusion demuestra cómo Mendoza balancea hábilmente sus roles de padre y artista con compromiso y pasión, siendo su vida una danza constante de amor, aprendizaje y espectáculo.