VIEDMA-ÁREA NATURAL PROTEGIDA DE PUNTA BERMEJA
Las orcas “invadieron” la reserva, comieron lobos y se retiraron
Un eterno ciclo de la vida marina llega a su fin en forma temporaria. Ya no se ven por el Área Natural Protegida de Punta Bermeja los voluminosos cuerpos de las orcas que se presentaron con sus chaquetas de color negro para alimentarse de lobos marinos, sorprendiendo con su talento de captura a más de un visitante a estas costas del océano Atlántico cercanas a Viedma.
De acuerdo a una observación de la Secretaria de Ambiente y Cambio Climático de la provincia de Río Negro, los imponentes mamíferos marinos no dudaron en internarse en la restinga (peñascos) bañada por las aguas de este punto del golfo San Matías para capturar a los menos ágiles pinípedos. Las incursiones se registraron por espacio de 11 días retirándose el 19 de junio pasado.
El guarda ambiental y coordinador del área Punta Bermeja y Pozo Salado, Pablo Ulrich, explicó a NoticiasNet que por la reserva ubicada a 54 kilómetros de Viedma pasaron tres grupos de orcas –en un total de 15-, incluyendo a algunos ejemplares que se mostraron como ilustres visitantes.
Un grupo estuvo liderado por el cetáceo llamado Shekei seguido por Pao, Konke, Nova y una cría sin nombrar. En el segundo apareció Valen más Solei y Emyr, y en el tercero Maga, siendo la líder de siete ejemplares más; y para los expertos, el avistaje es una apuesta a todo o nada con premios de gran valor al poder identificarse a la conocida Valen en la reserva, nacida en 1994, siendo la mayor de las hijas de Maga.
Ulrich comentó que a diferencia de la caza con varamiento –como la práctica que realizan en Península Valdés, Chubut- en este sector rionegrino utilizan un “trabajo en equipo” en las ollas de agua que se forman en la restinga. Detalló que “la más impetuosa se lanza para asustar al grupo de lobos que se dispersa, y otras esperan en la olla de agua para alimentarse”.
Agregó que estas técnicas de alimentación, en las que esa familia sabe cómo cazar allí, luego son transmitidas a su progenie, y por lo que se observó “se alimentaron bastante”.
El experto aclaró que si bien es muy difícil estimar cuántos lobos pudieron comer, en el marco de un entorno natural de equilibrio entre las especies, estimó que pudieron ser decenas, aunque el porcentaje de la reserva no se vio afectada tomando en cuenta que la colonia está compuesta por unos 9.000 ejemplares.
Ni siquiera la gripe aviar hizo mella, más allá de que se perdieron en ese lapso un total de 820 ejemplares, y que desde diciembre no se produjeron más casos. La recuperación comenzó en ese periodo con nuevos nacimientos hasta principios de febrero, con una gestación de 11 meses, y siete días después de parir, las hembras pueden quedar preñadas nuevamente.
Ulrich no descartó que puedan existir más visitas más adelante y “esperamos que siempre aparezcan”. Es que el próximo mes se viene un aniversario como para realizar un homenaje hacia estos cetáceos de cuatro toneladas de peso y casi ocho metros de largo: el 14 de julio es el Día Mundial de las Orcas.