Auribel Zuarce, la historia de una venezolana en la Comarca
Siempre estar lejos de casa es un drama mayúsculo. Afloran los miedos, la incertidumbre, pero también los grandes desafíos. La adaptación no es fácil y eso lo saben miles de argentinos que tuvieron que irse del país en una de las épocas más críticas, en el 2001.
Debido a la complejidad de Venezuela, en este último tiempo hubo una inmigración muy grande de jóvenes y adultos de esa tierra. El mayor éxodo fue hacia Colombia, país vecino y con una estabilidad un poquito mejor. Sin embargo, más al sur, en nuestra Argentina se ha recibido a muchísimos venezolanos con los brazos abiertos.
Para contarnos sobre su historia, Auribel Zuarce, venezolana y estudiante de Licenciatura en Comunicacion Social de la Universidad Nacional de Río Negro, dialogó en Un Día Cualquiera por Radio Noticias. Al respecto, expresó: "Siempre hay cosas que te resistís a dejarlas, porque te mantienen con un espacio en el alma con aquel lugar que está tan lejos pero forma parte de ti".
"Yo en Venezuela estudiaba Ingeniería de Alimentos, estudié durante dos años, pero después no pude más porque los profesores no podían ni costear el pasaje para dar clases. Todo fue en decadencia y tomé la decisión de irme a Bogotá, a Colombia, durante un año y medio", subrayó y detalló que trabajó a destajo vendiendo café con un carrito.
En cuanto a su arribo a la Comarca, señaló: "Me agarró en la pandemia y en mis 24 años nunca me sentí tan desprotegida como en la pandemia. Estaba en un lugar nuevo, sin trabajo, no podía salir, tenía 10 mil pesos que en ese momento serían 100 dólares, metidos en el forro de la maleta por si pasaba algo y me iba a Buenos Aires. Tuve una sensación de llorar mucho durante las madrugadas, me sentí tan desprotegida y no saber qué hacer. Vivía con mi prima que se fue un año después, pero estaba en un lugar nuevo y encerrada".
"La situación en Venezuela era insostenible, así que me tomé un vuelo de mi pueblo a Caracas, de Caracas a Puerto Ordaz que es limítrofe con Brasil, una camioneta me llevó por toda la selva hasta la frontera, dormí ese día en una posada en medio de la selva. Sellé la salida de Venezuela, entré a Brasil y al otro día me tomé un colectivo que me llevó por toda la selva hacia Manaos, como la gaseosa. Me tomé un avión de Manaos a San Pablo, otro de San Pablo a Buenos Aires y de Buenos Aires a Viedma, así que fueron varios aviones, un colectivo y una camioneta para poder llegar", describió.
En todos estos vaivenes se ha afianzado en nuestra tierra y se mostró contenta por el cooperativismo del periodismo local, ámbito en el que se desarrolla.
Por otro lado, opinó en cuanto a la administración de Javier Milei y su rechazo por los extranjeros en tierras argentinas: "Yo soy una persona que no milita en ningún partido, ni por la izquierda ni por la derecha ni tampoco voto, así que mi opinión es la de un cero a la izquierda. Pero desde que conocí a Milei no me gustaron sus modos ni comparto muchas de las cosas que hace o dice".
"Hay algo que a la gente no le gusta escuchar y es que Milei está acá por el desastre que se hizo en años anteriores y tristemente los que son la oposición no aceptan los errores que se cometieron en el pasado", sostuvo y completó: "Milei está haciendo todo lo que dijo que iba a hacer, yo leí tuits viejos de gente que decía que el ajuste lo iban a pagar los trabajadores y no la casta y es lo que está pasando".
Y enfatizó: "Yo soy una persona que desde que llegó acá nunca nadie me regaló nada, nunca cobré un plan social de este gobierno ni del anterior, siempre he trabajado muchas horas y muy duro para poder vivir. Así que sinceramente lo que diga Milei ni me va ni me viene, yo seguiré trabajando y viviendo en este país porque lo amo y lo siento mío y la persona que amo vive acá".