2024-04-06

Una compra mínima sin lujos escala a más de 80 mil pesos

Para colmo de males, puede alcanzar apenas una semana y días.

La billetera está más caliente que nunca en este inicio de mes, donde ya no quedaron ni paquetes de yerba ni papel higiénico, los cepillos de dientes están estropeados y ni hablemos de comer carne.

En un relevamiento de precios para una compra austera, sin incorporar carne ni frutas ni verduras, el monto mínimo a depositar es de más de 80 mil pesos. Sin grandes gustos ni lujos.

A saber, una lata de salsa para fideos cuesta $1900, una mayonesa $1500, un paquete de fideos tirabuzones $1300, mostacholes el mismo valor, spaghettis $1400, harina para hacer pan $1400, harina para pizzas $1500, un kilo de la yerba más económica $2800, un insecticida contra mosquitos $3900, un litro y medio de aceite 3 mil pesos y una lavandina $1900.

Ahí superamos la línea de los 20 mil pesos, pero quedó apenas un cuarto del chango. Seguimos: seis paquetes de galletitas secas $2600, la misma cifra para dos leches, un kilo de arroz integral $4700, cuatro rollos de papel higiénico $5000, los dos cepillos de dientes más baratos $2050, pasta dental $4800, lentejas $1900, jabones de tocador $3700 y jabón líquido para la ropa $6000.

Ya rozamos los 60 mil pesos y le agregamos dos latas de atún a $3000, queso crema a $5000, un maple de huevos a $6000, dos botellas de gaseosa cola a $5600, un paquete de azúcar a $1200, un pote de dulce de leche a $2200, cualquier mermelada está por arriba de $2800, y en cuanto a legumbres un paquete de garbanzos cuesta $2450 y de arvejas $1050.

Haciendo la cuenta entre todos estos precios, que son relativos porque cambian día a dia, nos da un presupuesto de $84530; es decir, más de 80 mil pesos.

Lo que hay que pagar para una dieta más rica y más sana es aún mayor, ya que aquí se cuentan alimentos no perecederos, lácteos y artículos de higiene. Pero, como se dijo al principio, quedaron afuera proteínas, frutas y verduras y elementos esenciales para bebés o para mascotas en caso de que los tuviera.

El principal consejo es buscar precios, caminar más de lo acostumbrado, chequear ofertas en las plataformas digitales de cada supermercado y armarse de paciencia. Se sabe que los que van apurados terminan pagando más de la cuenta.

 

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