2024-04-01

COLUMNA DE OPINIÓN

“Los juegos del hambre de Milei”: los merenderos y comedores sin asistencia del Estado

Por Patricio Lobos*

El avance del ajuste del gobierno nacional impacta directamente sobre los sectores medios y populares. Sin embargo, los de abajo, quienes habitan en “barrios populares” (conocidos como asentamientos, tomas, ocupaciones) sufren la crisis con mayores consecuencias. A las economías ultra-ajustadas, se le suman la falta de regulación de la tenencia de la tierra y el retiro de la ayuda estatal a los comedores y merenderos.

Se trata del ajuste de programas con financiamiento del BID para la compra de alimentos secos y frescos —el “Plan Nacional Argentina contra el Hambre”— y otros con fondeo local para asistencia a comedores comunitarios y escolares, que suman unos 180.000 millones de pesos presupuestados. (Ver: https://www.pagina12.com.ar/710093-el-gobierno-dejo-de-enviar-fondos-y-alimentos-a-los-comedores). La escusa: mejorar la gestión de estos presupuestos de hambre. Mientras tanto, miles de familias, niños y niñas, ancianas y ancianos, ven comprometido su sustento diario.

Para dar cuenta de la problemática de los barrios populares en Viedma (barrios sin regularización), hay que decir, que en los últimos 20 años se han producido más de una decena de experiencias de ocupaciones de tierras. Este número demuestra la envergadura del problema de acceso a la tierra y la vivienda en la ciudad, también su extensión en el tiempo. Si bien algunos barrios han logrado la regularización (las primeras ocupaciones y barrios como “El Progreso”) otros están avanzados en acuerdos (“2 de enero”), la mayoría de ellos no cuenta con los servicios ni la tenencia, padeciendo situaciones de fuerte incertidumbre y angustia. En la mayoría de estos barrios, no pasa el basurero, no llegan los taxis ni colectivos, no hay escuelas ni jardines.

A este cuadro ya problemático, hay que sumar la decisión del gobierno de Javier Milei de eliminar/suspender la asistencia a los merenderos y comedores. Estos espacios, son el corazón de los barrios, allí se dirigen las familias a retirar alimentos. No solo eso, los merenderos son espacios de socialización, ante la falta de cualquier institución estatal (no hay junta vecinal, salita, salón comunitario, etc.). Es una acción criminal suspender estas ayudas en espacios que dependen de esta para atacar -en parte- la emergencia alimentaria. Lo que se busca es ahogar a estas poblaciones y demoler el sustrato comunitario.

Los merenderos y comedores hoy solo funcionan por la acción solidaria de los vecinos y vecinas y las organizaciones sociales (sumado a un aporte del municipio). Pero brindar una atención permanente solo es posible con el apoyo del estado. Hay que recordar que las organizaciones se transformaron en la primera línea de lucha y contención frente a las restricciones que imponían las medidas preventivas durante la pandemia del Covid-19. Acercaron la ayuda a las poblaciones periféricas, que sufrían con mayor impacto el aislamiento.

El cóctel social actual es explosivo: el retiro de la ayuda alimentaria, la baja de miles de planes sociales, el aumento de precios de la canasta básica, el crecimiento del desempleo, etc., corroen la vida de quienes viven de su trabajo (muchas veces informal) y genera enormes dificultades para proyectar un horizonte de vida posible. Como dijo un dirigente social: “si no hay comedor, entra el narcotráfico”. No son las fuerzas del cielo del mercado las que ocuparan ese lugar dejado por el estado. La ausencia de la sinergia entre el estado y las organizaciones sociales,  abre las puertas a formatos de gestión del territorio a través de mafias organizadas con las consecuencias que conocemos.

En Viedma existen alrededor de 30 comedores y merenderos, esfuerzo de familias, organizaciones sociales, iglesias, Ongs, vecinos y vecinas. Es cierto, no surgieron durante este gobierno, sino especialmente, durante la gestión del empresario Mauricio Macri. Sin embargo, hoy, incluso sectores que nunca habían asistido a estos espacios, se ven obligados a hacerlo. No hay política que pueda pensarse fuera de las necesidades. “Donde hay un comedor, hay un derecho”, podríamos re-formular en un época donde incluso teniendo trabajo, se puede caer al abismo de la pobreza.

 

* Lic. en Ciencias Políticas egresado del CURZA (Centro Universitario Zona Atlántica-UNCO).

patriciolobos81@gmail.com

 

 

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