VIEDMA
Matías vende pan para zafar de las drogas
Matías Sebastián López Matheu es un joven oriundo de Lanús, que se crio en Cipolleti y hace nueve meses dejó de consumir drogas. Hoy es parte del Hogar “Un encuentro con Dios”, espacio que funciona en esta capital en donde encontró refugio y ayuda para salir de las adicciones.
Hace unas semanas llegó a Viedma para dar una mano en la panadería del Ministerio de Ayuda y Luchas Contra las Adicciones, que funciona en el barrio Lavalle, por lo que diariamente se lo puede ver en la calle vendiendo pan.
En conversación con NoticiasNet, el joven manifestó que decidió hacer público su testimonio de su recuperación con el propósito de que otros jóvenes que estén atravesando por una situación similar busquen apoyo espiritual en Cristo.
Contó que “hasta hace pocas semanas estaba en el Hogar Cristiano 'Un encuentro con Dios', en Bahía Blanca, pero me vine para Viedma con el objetivo de dar una mano acá”.
Con respecto a esta institución comentó que “brinda ayuda a personas con adicciones o que están en situación de calle. No depende de ninguna entidad ni del gobierno, nosotros con nuestro esfuerzo diario logramos tener un plato de comida y pagar los impuestos para mantener el hogar”.
Al preguntarle por sus adicciones, señaló que “hace nueve meses que estoy limpio, que no consumo, pero esto no es sólo dejar la droga y me conformo con eso, es buscar también una sanación interna. Sin desprestigiar a los médicos o psicólogos, debo decir que las pastillas no te hacen sanar tu corazón, como si lo hace la palabra de Dios”.
En este orden, explicó que “al ser un Centro Cristiano en este lugar se nos inculca el Evangelio como una forma de vida, no como una religiosidad, sino que tratamos de vivir una vida diferente, por eso que debemos mantener una conducta en la calle y en el hogar principalmente. Tenemos que ser sincero con uno mismo”.
En el caso del Hogar del barrio Lavalle, comentó que “por ahora somos tres personas las que estamos, pero cada tanto vienen otros chicos y en invierno se suman muchos más, sobre todo los que están en situación de calle. Acá encuentran contención y un plato de comida”.
Adicciones
Consultado por su situación con los consumos problemáticos, señaló que “vengo desde el 2008 con el tema de la adicciones, a los 18 años comencé con marihuana y a los 22 con la cocaína, pero de ahí no paré más, tuve varias internaciones, me tuvieron con pastillas y psiquiatra, pero no cambiaba, cada tanto tenía una recaída”.
No obstante, señaló que gracias a su acercamiento a los Hogares del Centro Cristiano “he podido sanar mi corazón, eso no ocurrió antes porque nunca había podido perdonarme, nunca lo había logrado, pero cuando la palabra de Dios se revela en nuestra vida y como dice Juan 1,9 que y logramos confesarnos Dios nos perdona. Pero para eso es necesario la confesión, hoy tengo una mentalidad diferente y soy libre, pero la obra la hace Dios”.

Al preguntarle por los motivos que lo llevaron a dar testimonio, manifestó que “la idea es que conozcan la obra de Dios, porque el vicio no es una enfermedad, es una entidad, es un espíritu inmundo que nos domina. Muchas veces he estado en el camino de Dios y me he apartado y cuando le doy lugar a esa entidad es como dice la Biblia, uno se vuelve siete veces peor, me ha pasado. Además, el tiempo pasa y uno ve que la vida se ha hecho añicos y eso te hace reflexionar.
Cambio
Para finalizar, relató que “hace unas semanas llegamos a Viedma para dar una mano en el Hogar, porque la economía del hogar depende de nosotros. Hay una persona, que es Claudio, quien está encargado de realizar los productos y está a cargo del hogar. Si bien es importante la venta, también es importante que la gente conozca el lugar, porque hay gente en adicciones o estado de depresión que podría venir a este lugar para cambiar su vida. La oportunidad de cambio siempre está, es necesario revertir la historia, se puede formar una vida con nuevos hábitos, pero eso no se logra solo, es necesario conocer el amor de Cristo”.