EL CÓNDOR
Por la invasión de mosquitos, los vecinos quieren armar su propia fumigación
A pesar de las campañas, las picaduras de mosquitos agobian a la población desde hace varias semanas y si bien los equipos fumigadores son muy solicitados y están al orden del día con los operativos, las soluciones no bastan para los vecinos del balneario El Cóndor que están demostrando cierto cansancio por la proliferación.
Si bien todavía toman desprevenidos a algunos que salen al aire libre sin protección, otros han decidido tomar una iniciativa individual por lo menos para tratar de minimizar su impacto en inmediaciones de la vivienda que ocupa dentro de la villa marítima viedmense, donde ya han desaparecido todos los protectores en gel y aerosol.
Los arrestos individuales llevaron a poner en práctica una experiencia fumigando con un producto llamado Velosan de 250 centímetros cúbicos, que en un caso fue esparcido por toda una cuadra, aunque se desconoce qué métodos preventivos se utilizaron para evitar inconvenientes a la salud.
Este derribante es un insecticida de amplio espectro que controla insectos voladores como mosquitos, moscas, avispas, polillas, tábanos, jejenes y otros rastreros, y se emplea rociando paredes, techos, pisos, con un pulverizado fino del producto diluido en agua hasta cubrir las superficies.
Luego de que esta experiencia se conoció en las últimas horas en la villa balnearia, surgió la idea entre la población de hacer causa común más allá de los operativos oficiales para tratar de terminar con las molestias, y para ello algunos se ofrecieron a poner en marcha las tareas siempre que los vecinos hagan una compra común del insecticida.
Uno de los problemas que se ha visto por falta de solución final es que no se está fumigando los campos que bordean las márgenes norte y sur del río Negro, y que para ello se requiere la contratación de un servicio aéreo, que en la década anterior, produjo beneficios para evitar la proliferación de estos insectos.