Aquella primera Fiesta del Mar y del Acampante en febrero de 1974
El reconocido escritor y periodista, Carlos Espinosa, nos da un recorrido detallado de cómo se gestó y desarrolló la primera edición de la Fiesta del Mar y el Acampante. El atrápate relato brinda contexto y lujo de detalle de los acontecimientos de aquel verano del 74.
En cada verano viedmense, durante el último medio siglo, la convocatoria a la Fiesta del Mar y del Acampante en el Balneario El Cóndor marca una especie de bisagra de la temporada estival, por la ansiedad en torno a la presencia de figuras famosas y las siempre imprevisibles condiciones climáticas durante la fecha elegida. En este año se cumple el cincuentenario de la primera edición, que se desarrolló en febrero de 1974, y las dramáticas medidas dispuestas por el Gobierno Nacional condicionan la programación prevista para los próximos días, limitando el desfile artístico a la disponibilidad de figuras locales. Más allá de estas circunstancias nada nos impide volver la vista hacia atrás, a 1974..
¿Cuándo y quienes tuvieron la iniciativa de realizar esta fiesta en la villa marítima de Viedma? Este cronista consultó a antiguos vecinos y pioneros del balneario y encontró como respuesta que desde mediados de la década de los 60 la inquietud iba madurando, a fuego lento. Los torneos de pesca deportiva que organizaba el Club de Pescadores, con la impronta y el entusiasmo de Osvaldo “Cototo” Colombo, fueron el primer antecedente de actividades de masiva concurrencia en el balneario de la Boca del río Negro.
En mayo de 1973 asumió el gobernador justicialista Mario José Franco y Viedma logró, en octubre de ese mismo año, su ansiada y postergada condición de Capital definitiva de la provincia de Río Negro, a través de la ley que tuvo aprobación por voto unánime de la Legislatura.
En ese clima floreció con entusiasmo la idea de darle a la zona una fiesta turística de proyección provincial y regional.
El presidente del Consejo Municipal era Angel “Palito” Arias, y la vicepresidencia la ejercía José Pappático, ambos del Partido Provincial Rionegrino (PPR), con buenos vínculos con las autoridades provinciales.
Había también una Comisión Municipal de Turismo, que presidía Andrés Kopp, con activa participación de otros vecinos, como Bernardo Jacobson, recordado fotógrafo social. De ese núcleo partió el proyecto, que logró de inmediato el respaldo de Franco y su equipo. En algunas publicaciones del sitio de Facebook “Comarca Patagones-Viedma: un viaje al pasado” se menciona que “un grupo de estudiantes secundarios le propuso a la Municipalidad que el contenido musical de la Fiesta estuviese volcado especialmente a la juventud”.
Aquel mes de enero
En los primeros días de aquel enero de 1974 el flamante presidente de la Nación, general Juan Domingo Perón – que fuera elegido por el 61,8 por ciento de los votos en septiembre del año anterior y había asumido el cargo del 12 de octubre de 1973- se instalaba en la Residencia Presidencial de Olivos, después de varios meses de alojamiento en la famosa casona de la calle Gaspar Campos, en Vicente López.
Eran los tiempos del protagonismo de Carlos “Lole” Reutemann en la Fórmula 1 del automovilismo internacional. El domingo 13 de enero se abrió la temporada anual en el autódromo de la ciudad de Buenos Aires, donde el santafesino corrió con un Brabahm y lideró toda la carrera hasta que ¡se quedó sin nafta cuando estaba en punta y faltaban solamente 500 metros para la llegada!
El sábado 19 de enero se inauguraba una nueva edición del Festival de Cosquín, en medio de algunas polémicas por la decisión de los organizadores de dejar afuera del escenario al tradicional maestro de ceremonias, Julio Márbiz, reemplazado por Héctor Larrea, y de ralear de la programación a voces calificadas de “izquierdistas” como Atahualpa Yupanqui, Jorge Cafrune y Horacio Guaraní; aunque en la primera noche Mercedes Sosa pudo cantar la Cantata Sudamericana, junto a Ariel Ramírez, Domingo Cura y Los Arroyeños.
Pero en la madrugada del domingo 20 de enero de 1974 ocurrió un dramático y sangriento hecho que causó enorme repercusión política y comenzó a enrarecer el clima del país. Un grupo guerrillero armado, perteneciente a la organización Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) intentó el copamiento de una guarnición militar en la ciudad bonaerense de Azul, con el trágico saldo de varios muertos, entre ellos la esposa del jefe del cuartel. Amargo verano, en el que sin embargo crecía una idea festiva.
La primera fiesta
Volvamos a la evocación nostálgica propuesta. La fecha elegida para la primera Fiesta del Mar y del Acampante fue el fin de semana del 2y 3 de febrero de 1974. El programa arrancó el sábado por la tarde con el desfile de delegaciones y de la banda de música de la Policía de Río Negro; después hubo un simulacro de rescate de personas en el mar, con participación de efectivos de la Armada; y desde las 20,30, en un escenario montado enfrente del hotel Achavil se realizó la elección y coronación de la primera reina. La velada culminó, ante unas 2.000 personas (según los comentarios periodísticos de la época), con las actuaciones de los grupos “Vox Dei”, que estaba en el pináculo de su fama como banda de rock en castellano con el enorme éxito de “La Biblia”; y la agrupación “Las 4 monedas”, de Bahía Blanca, con un repertorio de baladas melódicas.
El domingo 3 de febrero, en la programación deportiva, se inició lo que sería desde entonces y en muchas de las ediciones una tradicional competencia ciclística: la “Doble Vuelta El Cóndor-La Lobería”. También hubo pruebas de kayac en la desembocadura del río y en el interior de la escuela hogar se presentó la Escuela de Patín Artístico del club “Sol de Mayo”.
En la costanera de Viedma, esa misma tarde, culminaba la Regata del Río Negro, que por entonces cubría en 10 etapas la totalidad del recorrido del curso fluvial entre Neuquén y la capital rionegrina. En esa edición el binomio vencedor estuvo conformado por Manuel Valdez Ayala y Ariel Campos, en representación del Club Regatas La Marina, de Tigre, quienes ganaron todos los parciales y acumularon más de 29 minutos de ventaja sobre los segundos.
La primera Fiesta del Mar (dice algún memorioso que lo de agregar “y del Acampante” fue ocurrencia de Palito Arias) dejó un balance emotivo, con comentarios elogiosos para la comisión organizadora.
Mónica, la soberana del Mar
Una espigada jovencita de Cipolletti, Mónica Susana Santarelli, fue elegida como la primera Reina del Mar y del Acampante; la secundaron María de los Angeles Becic, Estela Maris Furfaro (ambas viedmenses) y Adriana Melinger (de Patagones) como primera, segunda y tercera princesas. Algunas semanas después Estela Maris fue representante de Viedma en la edición de la Fiesta Nacional de la Manzana de ese año y logró el reinado manzanero en General Roca. Las “reinas del mar” siguieron siendo elegidas hasta la edición del año 2016, y se suspendió esa forma discriminatoria de evaluación de la calidad de la mujer de acuerdo con una oportuna ordenanza municipal del año anterior.
Vox Dei en Viedma
El mítico trío de rock que llegó a Viedma en aquellos días de enero de 1974 todavía conservaba su conformación original: Ricardo Soulé, Rubén Basoalto y Willy Quiroga. Arribaron a la capital rionegrina en la mañana del mismo día del recital y se alojaron en el hotel Comahue, en la esquina de Colón y Garrone. Un joven periodista llamado Tony Miglianelli los entrevistó, para un periódico llamado “El Federal”. Cincuenta años después el propio Miglianelli recordó aquel momento, a través de las siguientes líneas, comentando una foto rescatada en la página de Facebook antes mencionada..
“La foto que ilustra la nota, debe haber sido la última imagen de la formación original de Vox Dei juntos. No fue un buen año el 74. Se separa la banda y en el país, el 1° julio, con la muerte de Perón, se van gestando los próximos más trágicos en Argentina. No obstante ello, para Viedma, que haya venido Vox Dei fue todo un suceso. Los sonidos puros sin la tecnología actual, deben estar guardados en esa arena de El Cóndor que no llega a ser removida en sus pleamares.
Nos shockearon sus canciones del álbum La Biblia (1971), avalado por la Iglesia; considerado subversivo por la dictadura de entonces. Pero al entonar “Presente, el momento que estás”, no pensé que iba a calar tan hondo en mi vida futura.
Me comenta Ricardo Soulé: “La compuse a los 18 cuando estaba en el secundario, había sufrido una decepción amorosa y me generó una tristeza muy grande, y agrega “una canción, es una hermosa mujer”, y va de mío afirmar que siempre hubo un amor que te marcó para siempre.
Sentados en la confitería del Hotel Comahue, hoy devenido a salón de té, que era el encuentro obligado casi a diario con los amigos. Un viejo grabador a cinta, mis escasos conocimiento de música, fue surgiendo la entrevista, primero con Ricardo y luego Willy Quiroga.
Los pantalones de los 70, botamangas acampanadas, remeras a rayas, típico de la onda hippie, no faltaron como tema en la nota. El rock como disruptivo, contracultural, el juicio a los valores tradicionales, rechazo a las guerras, el capitalismo consumista y la rigidez de ciertos roles sexuales y de género que en Argentina a posteriori iba a ser censurado por la dictadura del 76 al 83, y también hablamos del flaco Spinetta que les dijo: por qué no cantan en castellano, pues en sus inicios los temas eran en inglés.
Qué son 50 años. La historia no es lo que pasó, sino, los que nos pasó.”
Como ya se mencionó antes el escenario de la primera Fiesta del Mar y del Acampante se montó enfrente del viejo hotel Achavil, pegado a un local donde, en esa misma temporada, había abierto el primer boliche bailable de la villa balnearia: Joana Playatek. Uno de sus propietarios era un joven llamado Roberto “Finito” Otero, exitoso disc-jockey, muy conocido años después por su famoso programa radial “El submarino amarillo”.
Finito también aportó su memoria. “Claro que me acuerdo de aquella noche de Vox Dei en la Boca, porque el escenario estaba apoyado sobre la pared del boliche y nosotros, desde adentro, pudimos ver el show por una ventana. No éramos muchos los que conocíamos el sonido de esa banda, me animo a decir que no juntó muchas más que 200 personas, pero fue un placer escucharlos, jóvenes y con todo el talento por delante. El disco que estaban presentando era un LP titulado “Es una nube, no hay duda” que es del año 1973 y tiene temas como “Por sobre el monte, encima del mar” que era una especie de himno juvenil por la paz”.
La continuidad en ascenso
El desafío quedó planteado. Había que darle continuidad a la fiesta, a pesar de todas las limitaciones del balneario en aquellos tiempos: carencias en los servicios básicos (los cortes de energía eléctrica eran muy frecuentes), escasa capacidad de alojamiento, comercio incipiente (con muchos faltantes) y un camino de precario asfalto que no era nada recomendable.
Pero los batalladores de siempre pusieron el pecho; y las ediciones 1975 y 1976 marcarían continuidad en ascenso. En el 75 el grupo “Arco Iris” (con un juvenil ya súper talentoso Gustavo Santaolla y el mítico Ara Tokaltián) fue atracción central; la nueva Reina del Mar fue Olga Mabel Entraigas, de Viedma; escoltada por Susana Castro, de Jacobacci y Mónica Boland, de Choele Choel. En el mes de julio de ese año la Legislatura sancionó y el gobernador Franco promulgó de inmediato la ley 1.048 que le otorgó al balneario El Cóndor la sede permanente de la Fiesta Provincial del Mar y del Acampante.
En la edición del 76 estuvo la banda “Alas”, (aquella fundada por Gustavo Moretto por donde pasaría Pedro Aznar);y la elección de la Reina recayó en Liliana Macsad, de Roca; acompañada por las jóvenes María Cristina Percatini y Adriana Costa. La fiesta de ese año, entre el 31 de enero y el primero de febrero, se promocionó junto con un gran acontecimiento deportivo que habría de tener a Viedma como escenario: el Campeonato Argentino de Básquetbol, apenas una semana después.
Los años duros
Durante los años de la dictadura militar el empeñoso grupo de defensores del balneario El Cóndor no bajó los brazos y procuró que las autoridades de facto comprendieran la importancia de la principal (y única) fiesta provincial de difusión turística.
La cuestión del financiamiento de los espectáculos deportivos y artísticos se convirtió en uno de los obstáculos por vencer, por eso en la edición de 1980, la Comisión de Amigos del Balneario El Cóndor, responsable del festejo, instituyó una entrada general a la villa marítima (10.000 pesos de entonces, antes de las sucesivas devaluaciones) por cada vehículo que ingresara los días de fiesta. La medida levantó un huracán de protestas y dio lugar a maniobras de todo tipo (vecinos que entraron a campo traviesa para no pasar por el puesto de peaje, otros que se adelantaron a viajar el día antes) sin que se entendiera que de esa forma se podía lograr la gratuidad de las presentaciones. Claro que en esa fiesta la suerte no estuvo de parte de los organizadores. Trajeron de San Juan los carros a vela del desierto de El Zona, pero no hubo nada de viento para verlos correr por las playas; y la promocionada comparsa correntina que sería el mayor atractivo resultó ser un rejuntado de aficionados sin nada de gracia.
El sistema de pago de entrada se repitió en 1981, ya sin tantas críticas, con el Cuarteto Imperial y Beto Orlando para ponerle música al escenario, esta vez levantado enfrente de la comisaría.
Un maestro de ceremonias de lujo
Para revivir esas ediciones de la fiesta marítima de Viedma no se podía dejar de consultar a Edalberto ‘Cuki’ Ferrari, que fue maestro de ceremonias permanente y vivió intensamente (arriba y abajo del tablado) todas los entretelones, sobre todo esos que (por prudencia y respeto) no se podían contar.
“Creo que una de las fiestas más logradas de ese tiempo, durante el gobierno militar, fue la de 1982, durante la gestión del intendente Agustín Castro que se jugó para darle real brillo a la celebración” sostuvo el recordado locutor y periodista en una entrevista de hace más de diez años.
Los datos de archivo corroboran sus dichos. Fueron tres noches de espectáculo (el escenario se instaló en el sitio que actualmente ocupa la Terminal de micros) con las actuaciones centrales de Guillermo Fernández, Los del Suquía, Daniel Magal y el grupo Los Rebeldes. “Pero como en todas las Fiestas también estaba el aporte inestimable de los artistas locales y en ese rubro recuerdo a los folcloristas Julio Goncalvez, Víctor Vallejo, Los Hermanos Tolosa, el dúo formado por Horacio Goncalvez y Hugo Donamaría… y tantos otros” aportó Ferrari.
La primera fiesta de la recién recuperada democracia, en enero de 1984, fue modesta en materia de espectáculos, sin figuras nacionales; y la edición de 1985 llegó con una insólita novedad. La decisión de contratar la carpa de circo (de los hermanos Villalba) para poner los espectáculos a resguardo de las contingencias climáticas estuvo acompañada por una cartelera con figuras relevantes del rock nacional: los grupos Sueter y Oveja Negra, y el solista Juan Carlos Baglietto, que llenaron de sonidos el espacio que más tarde sería destinado a la plaza. En 1986 y 1987 se usó nuevamente la carpa, pero para enero de 1988 ya estaba levantado el tinglado del salón del Club de Amigos del Balneario El Cóndor y ese espacio albergaría las fiestas sucesivas hasta el 2003.
Sergio Denis, Ignacio Copani, Miguel Angel Cherutti, Emmanuel Ortega, Alejandro Lerner, Memphis la Blusera, Patricia Sosa y León Gieco fueron algunas de las estrellas que ocuparon el escenario central de la Fiesta del Mar y del Acampante, con el protagonismo organizativo del Club de Amigos.
La fiesta playera
Durante la gestión municipal encabezada por el intendente Jorge Ferreira la fiesta se trasladó a un anfiteatro montado en la playa central. Desde entonces el desfile de grandes figuras ha sido muy convocante y vale destacar las actuaciones playeras de Los Auténticos Decadentes (en 2 ocasiones); Kevin Johansen; Kapanga (también 2 veces); Divididos; La Bersuit; Los Cafres; Los Ratones Paranoicos, Las Pelotas, Litto Nebia, Miranda, Gustavo Cordera, Los Tipitos, Chango Spasiuk, Orquesta Filarmónica de Río Negro, Lisandro Aristimuño y Nonpalidece; compartiendo escenario con la selección de los mejores artistas regionales y locales (a quienes nunca se les han pagado sus servicios con sumas importantes). En el año 2020, siendo intendente Pedro Pesatti , hubo un nuevo traslado del escenario festivo. Para ponerlo a resguardo de los vientos marítimos se lo ubica, desde entonces, en el interior del predio de la Escuela Hogar de la villa marítima, protegido por frondosa arboleda. En la nómina de artistas nacionales que ha encantado al variado público asistentes, en este nuevo y actual emplazamiento, se ubican los nombres de Destino San Javier, Karina la princesita, Kapanga, Turf,Natalia Pérez, Fabiana Cantilo, Sele Vera y los Pampas, y Rodrigo Tapari.
Cabe efectuar especial mención, con recuadro, para la Peña de las Arenas, un emprendimiento de música folklórica nacional del colectivo que conforman artistas del canto y de la danza de la Comarca de Patagones y Viedma, que animó con mucho entusiasmo muchas noches de fiesta junto al mar.
Esta reseña está irremediablemente incompleta, porque para el cronista es imposible efectuar la mención de los cientos de colaboradores anónimos y empleados tanto municipales como provinciales (por caso pertenecientes a la Policía de Río Negro) que a lo largo de cincuenta años han contribuido para el éxito y trascendencia de esta Fiesta bien viedmense.
Siempre habrá quejas y lamentos, no todo podrá ser perfecto. Pero la realidad es que, en el verano de la comarca, hay un antes y un después de la Fiesta del Mar y del Acampante. Nota sobre la foto: la imagen que ilustra esta nota fue tomada del sitio Comarca Patagones-Viedma: un viaje al pasado, en Facebook, donde la publicó hace varios años la señora Rosana Tealdi. De izquierda a derecha aparecen Ricardo Soulé (Vox Dei),Tony Miglianelli (periodista); un joven alto de anteojos no identificado; Rubén Basoalto (Vox Dei), Alejandro Jado (viedmense, radicado en Brasil) y Willy Quiroga (Vox Dei). Todos están sobre la vereda del hotel Comahue, calle Colón casi esquina Garrone, Viedma, enero de 1974.