2024-01-23

Ola de calor

La hacienda sufre el calor y hay que estar atentos: consejos a tener en cuenta

El estrés es una respuesta adaptativa, que permite a los animales hacer frente a situaciones ambientales adversas, entre ellos los cambios de temperatura. En la región se esperan para los próximos días temperaturas muy elevadas y es necesario estar atentos y seguir algunas recomendaciones para que la hacienda no padezca los efectos adversos

Cuando se superan las condiciones óptimas, los animales intentan adaptarse a la nueva situación ambiental. Sin embargo, a temperaturas ambientales más altas, los mecanismos de adaptación de las vacas no logran eliminar el exceso de calor generado. Se denomina estrés calórico al conjunto de cambios en su fisiología y en el comportamiento que se desencadena en los animales en ambientes con elevada temperatura combinada con humedad relativa alta.

Desde la estación experimental agropecuaria INTA Valle Inferior se difunde de manera periódica el pronóstico de ITH en función al pronóstico del tiempo de la región atlántica.

¿Qué es el ITH?

El ITH (Índice de Temperatura y Humedad) es un número utilizado para evaluar si las condiciones ambientales resultan estresantes para los bovinos. El índice de seguridad climática para el ganado (LWSI) categoriza la intensidad del ITH, estableciendo que en bovinos para carne un ITH mayores a 75 se considera nivel de alerta, mayores a 79 de peligro y mayores a 84 de emergencia (Figura 1). Para los bovinos lecheros un ITH mayores a 72 ya se considera nivel de alerta.

Para los próximos días se prevén altas temperaturas y los índices en Viedma son estos: 

¿Qué medidas se pueden tomar para prevenir el estrés calórico en los bovinos?

Proveer espacios de sombra suficientes para todos los bovinos.

La sombra de árboles es una de las más efectivas, ya que no sólo disminuye la radiación, sino que produce menor temperatura del aire por la evaporación desde las hojas.

Cuando la provisión de sombra sea artificial, debe colocarse de manera tal que permita el movimiento de aire por debajo de la misma (a una altura de entre tres y cuatro metros). Se recomienda el uso de malla plástica de mediasombra con 80 % de densidad, orientada de norte a sur. Todos los animales deben tener acceso libre a la sombra.

Además, es importante que el ganado tenga suficiente espacio para evitar el hacinamiento, entre dos y cuatro metros cuadrados por animal.

Proporcionar agua fresca, limpia y abundante.

Se estima que un bovino adulto consume diariamente el 7 % de su peso vivo en agua. Una vaca puede consumir en promedio hasta 107 litros por día,

Además de proporcionar agua fresca, limpia y suficiente para todos los animales, se recomienda realizar un análisis del agua para determinar las concentraciones de sales y prevenir el rechazo de su consumo.

Verificar que los bebederos estén accesibles y cerca de los animales.

Resulta necesario controlar el caudal y la presión previa a períodos de extremo calor y asegurar un espacio suficiente en los bebederos. Las fuentes de agua deben estar ubicadas en lugares estratégicos de acceso fácil y rápido. Además, se debe tener presente que el consumo abrupto de agua, luego de períodos de privación de la misma, puede desencadenar un cuadro de intoxicación con signos nerviosos.

Evitar manejos estresantes.

Una buena práctica consiste en consultar el pronóstico del ITH antes de programar los manejos de la hacienda y evitar realizarlos en días para los que se prevean valores de alerta, peligro o emergencia.

Cuando no sea posible evitar los manejos estresantes, resulta primordial planificar todas las tareas y preparar los materiales necesarios para minimizar el tiempo de los animales en mangas y corrales. Los arreos deben realizarse de manera tranquila, respetando el paso de los animales. Los encierres y trabajos en manga deben efectuarse a primera hora de la mañana o a última hora de la tarde-noche. Así mismo, se debe brindar agua y alguna fuente de alimento en los corrales donde permanecerán los animales.

Adecuar la alimentación y ofrecer dietas de baja actividad fermentativa.

Se recomienda priorizar los pastoreos nocturnos y de madrugada y suministre dietas “frías” (aquellas que por su composición minimizan la generación de calor metabólico manteniendo la oferta de nutrientes). En el engorde a corral, una alternativa es administrar entre el 30 y 40 % de la ración por la mañana y el resto por la tarde. También se puede incrementar el porcentaje de fibra en la dieta.

Refrescar la hacienda cuando se prevean temperaturas elevadas.

Se recomienda hacerlo bien temprano a la mañana o durante la noche, utilizando un caudal suficiente para penetrar el pelo. Si se los moja en horas de mucho calor y de manera insuficiente, puede ser contraproducente. También se puede mojar el suelo de los corrales, sin llegar a embarrarlos, para minimizar la radiación indirecta.

Prestar atención al comportamiento de los animales para identificar síntomas de estrés calórico de manera temprana.

Los signos que con mayor frecuencia pueden observarse en los bovinos son, en primera instancia, el aumento de la frecuencia respiratoria y del consumo de agua, así como la búsqueda de sombra. A medida que las condiciones estresantes se agravan, comienzan a observarse otros signos, como: descenso de la actividad general y los movimientos, reducción del consumo de alimentos, disminución del tiempo dedicado a rumia y descanso, jadeo, salivación excesiva y protrusión de la lengua. Resulta importante capacitar al personal para identificar los signos de estrés por calor en los animales.

Si se van a transportar animales, extremar las medidas preventivas.

Una excelente medida preventiva es consultar el pronóstico del tiempo antes de programar el viaje y evitar los traslados en los días de mucho calor. Cuando no pueda evitarse el transporte, se deben planificar todas las actividades y preparar los documentos necesarios para minimizar el tiempo de espera de los animales en corrales. Además, debe planificarse la descarga en conjunto con el establecimiento de destino, evitando que los animales queden esperando en el vehículo.

La hacienda debe cargarse a última hora de la tarde o primera hora de la mañana, evitando las tareas previas y el transporte de los animales durante las horas de más calor. No se los debe correr ni apartar inmediatamente antes de la carga, sino que esto se debe hacer con tiempo, dejándolos en un potrero a la sombra y con disponibilidad de agua limpia y fresca.

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