2024-01-18

El Guernica de Marchesi es un espacio que se consolidó para el encuentro de los más chicos

En la entrada del Parque Ferreira.

El artista plástico Juan Marchesi es puro talento viedmense. Por más que haya nacido en el barrio porteño de Flores, es tan viedmense como andar descalzo en la costanera. Y a principios de agosto inauguró una obra que brilla en la entrada del Parque Jorge Ferreira.

El creador de mil maravillas diseñó una réplica del Guernica de Pablo Picasso en la costanera de Viedma. Se trata de un mural de cerámica que imita al de 1937 para conmemorar el bombardeo de esa localidad durante la guerra civil española.

Más allá de la crudeza de las imágenes, que llaman a la reflexión y a hacer un paréntesis para los adultos, muchos chicos lo eligieron como propio para tener un espacio. La conexión que las obras de Juan logran con los más pequeños es descomunal, ya que los atrae con sus pinturas y con sus figuras, sin más palabras.

Esto ha pasado con sus múltiples muestras en el Centro Cultural de la calle Gallardo, con los dibujos del Barco Hundido y ahora con el Guernica. Los más pequeños se agrupan allí para cantar, para bailar, para jugar a las escondidas y obviamente para sacarse fotos con sus familias. Cada chico que lo ve por primera vez se queda asombrado.

El mural fue emplazado en el marco de la iniciativa “El espacio de la Humanidad y la Memoria”, que se plantea con el objetivo de recibir distintas actividades culturales y también como un recurso didáctico para las escuelas que servirá como un aula abierta para la enseñanza de los derechos humanos.

Juan Marchesi, el artista que estuvo a cargo de su realización, lo caracterizó como “una adaptación del Guernica, una obra de arte mixta de los que se considera como escenográficos”.

Es un muro de ocho metros por cuatro, “igual a la original que utilizó Picasso”. Docente jubilado de la escuela de arte de Carmen de Patagones Alcides Biagetti, aclaró que la obra no es una copia del mural de Picasso, sino una adaptación en la que tomó los elementos esenciales de la obra original.

Entre otras representaciones, allí figura Hiroshima, Guernica destruida, Ucrania en la actualidad, el Holocausto judío y el bombardeo a la Plaza de Mayo de Argentina. “Son más de 20 fotografías que muestran los desastres que esta sociedad ha hecho en estos últimos 100 años”, acotó a Télam.

Del otro lado del muro, la idea era plasmar algo simple y didáctico como para que un niño o una niña entendieran que, de un lado era vida y muerte y del otro lado la vida.

 “Entonces, es una ventana que comunica los dos espacios, el cielo con la tierra y el frente del mural con el dorso”, apuntó el profesor.

Obviamente, entre todas las representaciones, aparece su famosísimo El Espión.

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