¿Lo sabías?: conoce los riesgos de humanizar a nuestras mascotas
Aceptar a nuestras mascotas como parte de la familia no implica tratarlos como si fueran personas. Según el Colegio Veterinario de la Provincia de Buenos Aires (CVPBA), al humanizar a los animales, estamos atentando contra su autonomía y naturaleza. Esto puede traer graves problemas de desarrollo y de comportamiento.
Una de las consecuencias más preocupantes de la humanización de las mascotas es el desequilibrio que se produce en su correcto desarrollo. Esto puede llevar a la inmadurez y a diversos problemas de comportamiento, como la frustración y la adopción de conductas destructivas. Además, esta práctica puede generarles un elevado estrés, lo cual puede derivar en conductas repetitivas y extrañas para los humanos, como perseguirse la cola o comerse sus propias heces.
El CVPBA destaca que es fundamental tener en cuenta las necesidades reales de nuestras mascotas. Si bien es responsabilidad nuestra cuidar su salud y bienestar, no debemos olvidar que las necesidades de un perro, por ejemplo, son diferentes a las de un bebé.
Muchas veces, con la intención de demostrar nuestro cariño, caemos en el error de restringir la expresión de conductas naturales de los animales y atribuirles acciones propias de los humanos, como celebrarles cumpleaños, ponerles ropa o darles alimentos inadecuados para su especie.
Las consecuencias de invisibilizar las necesidades de las mascotas y atribuirles características o acciones humanas pueden ser graves. Desde trastornos en la conducta hasta problemas de salud, irritabilidad, agresión, sobrepeso, estrés y falta de sociabilización, entre otros. Estos problemas de conducta son, en realidad, una consecuencia directa de la mala relación y la manera incorrecta de relacionarnos con nuestros animales.
La sobreprotección hacia las mascotas puede desencadenar comportamientos destructivos, ya que el animal no puede relacionarse adecuadamente con otros perros y se frustra al no contar con los estímulos necesarios. Además, la falta de satisfacción de sus necesidades básicas, como jugar con otros animales o correr al aire libre, puede generar un alto nivel de estrés y ansiedad por separación.
Otro aspecto importante es la socialización de nuestras mascotas. Al sobrehumanizarlas, les estamos privando de aprender las normas de convivencia necesarias, lo que puede representar un riesgo para su seguridad. Un perro que no sabe caminar tranquilo por la calle, por ejemplo, podría sufrir un accidente debido a un despiste.
Además, la humanización de las mascotas puede generar problemas de inseguridad, ya que no sabrán identificar las conductas naturales de otros animales de su especie ni serán capaces de actuar en consecuencia.
Por último, el alto riesgo de sobrepeso es una de las consecuencias más visibles de la humanización de las mascotas. Al comer todo lo que quieren, pasar tiempo en carritos de bebés y no realizar suficiente ejercicio, estas mascotas tienen más probabilidades de sufrir obesidad y problemas de salud relacionados.