COCINA INTERNACIONAL
Postres que enamoran: Miguelitos caseros con crema pastelera
Una delicia crujiente y golosa de hojaldre y crema pastelera que, a partir de ahora, disfrutaremos en casa en cualquier momento, porque es más fácil y rápido de elaborar de lo que parece.
Ingredientes
- 1 masa de hojaldre rectangular
- 250 ml de leche entera
- 1 rama de canela
- La cáscara de un limón
- 1 huevo y 1 yema
- 20 g de fécula de maíz
- 50 g de azúcar
- Azúcar glas para decorar
Preparación
Comenzamos por la crema pastelera
Ponemos un poco de leche en un vaso, con medio vaso o incluso algo menos será suficiente, y lo reservamos. Calentamos en un cazo el resto de la leche, junto al palo de canela y varios trozos de piel de limón. En el momento en el que empiece a hervir, apartamos del fuego y dejamos infusionar hasta que se haya enfriado del todo.
Mientras, diluimos la fécula de maíz en la leche fría que teníamos reservada. Aparte, batimos el huevo y la yema junto con el azúcar hasta obtener una mezcla blanquecina y ligeramente espumosa.
Colamos la leche infusionada para retirar la canela y la cáscara del limón y volvemos a poner al fuego. Incorporamos también la leche con la fécula.
Enfriamos la crema
Ponemos la crema pastelera en un bol y la cubrimos con film de tal forma que toque la superficie de la crema. Así evitaremos que se forme costra. Si vamos a rellenar los Miguelitos con una manga pastelera, este es el momento de llevarla a la manga. La rellenamos con la boquilla colocada pero aún sin cortar el extremo, y la cerramos con un nudo por detrás. Dejamos enfriar, primero a temperatura ambiente y luego en la nevera.
Horneamos el hojaldre
Vamos precalentando el horno a 200 °C. Entretanto, desenrollamos el hojaldre sobre el papel que lo envuelve y lo colocamos encima de la bandeja del horno. Cortamos cuadrados de unos cuatro centímetros de lado. Lo importante es que todos sean iguales.
Cuando el horno haya alcanzado la temperatura, metemos la bandeja y horneamos el hojaldre durante unos 10 minutos, hasta que haya subido. Cada horno es un mundo y puede que requiera algún minuto más, quizá dos o tres.
Sacamos el hojaldre y lo dejamos enfriar sobre una rejilla.
Rellenamos con la crema y espolvoreamos con azúcar glas
Una vez que el hojaldre ya esté frío, abrimos cada cuadradito con un cuchillo de sierra por la mitad, igual que si fuéramos a preparar un bocadillo.
Rellenamos cada parte inferior de hojaldre con una cucharilla o con la manga pastelera y cerramos con la parte superior. Espolvoreamos azúcar glas por encima.
A diferencia de otras elaboraciones de hojaldre como tartas dulces o saladas, en este caso, lo que más nos interesa es que el hojaldre suba y coja volumen. Para ello, no debemos pinchar la masa bajo ningún concepto. Tenemos que manipularla lo menos posible y trabajar con ella bien fría. En este sentido, la masa de hojaldre Buitoni nos lo pone fácil, ya que es muy fácil de manejar y no se rompe, ofreciendo siempre una textura crujiente y delicada.
La colocamos sobre la bandeja del horno, también fría, y la metemos en el horno ya precalentado. A la hora de rellenarlos, la crema también ha de estar a baja temperatura.
Otro truco para una crema pastelera perfecta es tener cuidado al sacar la piel del limón para infusionar la leche. Es aconsejable coger solo la parte amarilla, donde se concentra su aroma, y evitar la blanca de la cáscara, que resulta amarga.