2023-12-17

A un año de la final muy festejada: Argentina campeona del mundo

Pasó un año, 365 días que nos levantamos sabiendo que somos los mejores del mundo, 365 veces que recordamos los goles de Messi, el golazo de Di María y las increíbles atajadas de Emiliano Martínez, no solo en los penales, sino aquella a Kolo Muani, con el reloj que no dejaba margen ni siquiera a poder levantarnos en el caso de que esa eterna pierna izquierda no se hubiese interpuesto entre la pelota y el fondo de la red.

Un Mundial que parecía preparado para que en medio de tantos problemas, se pueda festejar, con el calor del verano, con el encuentro con los amigos, con los momentos imborrables que quedarán para siempre en nuestra mente, en nuestro corazón. Es que hace exactamente un año, que vimos al héroe de toda una generación levantar la más sublime de las artesanías, aquella que por tantos años anhelamos y que por fin, por fin se hacía realidad.

Y no nos vengan con que en el '78 o en el '86… . No. Esta fue especial. Porque millones de argentinos que crecieron y crecimos con el relato de nuestro predecesores, se pudo vivir en carne propia, lo que es alcanzar la gloria. Y seguramente que con un dedo no se tapa el sol, y que un simple campeonato que se jugó a miles de kilómetros, no podía opacar la realidad que cada uno de nosotros atravesaba, pero estamos en Argentina, y acá se respira fútbol. Por un momento, por un mes, no había grieta, no había discusiones, o si, aquellas que nos encontraban, mate en mano, debatiendo por si había que jugar con tres hombres en ataque o reforzar el mediocampo, jugando un poco a ser Scaloni.

Mientras se escriben estas líneas, se vienen a la mente un montón de imágenes de la Fuente Pucará teñida de celeste y blanco, y el grito de mi ciudad al unísono alentando a la Scaloneta. Pocas veces, nos tocó ser testigo de tanta alegría en las calles, de abrazarnos con extraños, sabiendo que ese partido, nos sacaba un poco el dolor y nos hermanaba. Familias enteras pintadas de los colores de mi bandera, festejando un nuevo campeonato. Se vio a padres y madres, abuelos y abuelas, compartiendo con sus hijos y nietos algo que parecía imposible, el sueño que era más una utopía que otra cosa, y se había vuelto realidad, después de tantas veces que quedamos en la puerta.

Viedma y Patagones fueron testigos de imágenes que dieron la vuelta al mundo, de festejos enardecidos que demostraban la alegría de un pueblo. Pasaron ya 365 días, de un 18 de diciembre, que va a quedar para siempre, en la memoria de la ciudad.

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