PENÍNSULA VALDÉS
Crías de ballena en peligro: el acoso de las gaviotas amenaza su supervivencia
Un problema amenaza la supervivencia de las ballenas francas australes en la Península Valdés, Argentina. Se trata del acoso constante por parte de gaviotas, que se alimentan de la piel y grasa de estos animales. El fenómeno, conocido como "micropredación", está hiriendo a las ballenas sin causarles la muerte inmediata, pero poniendo en riesgo su vida.
Una investigación realizada por el Instituto de Conservación de Ballenas revela que las crías de ballena están sufriendo debido a los ataques de las gaviotas. Se analizaron 594 ejemplares y se encontró una disminución preocupante en su supervivencia debido a estas heridas.
Las gaviotas cocineras (Larus dominicanus) son las principales responsables de estos ataques. Aprovechan el momento en el que los ballenatos salen a la superficie para alimentarse y les ocasionan heridas de distintos tamaños.
La situación es especialmente crítica para las ballenas y sus crías durante su estadía en la Península de Valdés. Las hembras dedican la mayor parte del tiempo a descansar y amamantar a sus recién nacidos, utilizando sus reservas de energía para sobrevivir y producir leche. Sin embargo, los constantes picotazos de las gaviotas interrumpen estas actividades, obligandolas a nadar a mayores velocidades y realizar actividades de mayor demanda energética.
El estrés fisiológico causado por estas lesiones podría estar contribuyendo a la muerte de las crías. Durante 30 años de monitoreo y análisis de fotografías aéreas, los investigadores determinaron que el porcentaje de madres y crías con lesiones provocadas por gaviotas aumentó del 2% en la década de 1970 al 99% en la década de 2000.
Inicialmente, los ataques se centraban en las madres, pero con el tiempo las crías recién nacidas se convirtieron en el principal objetivo de las gaviotas. Los investigadores explican que esto podría deberse a que las ballenas adultas adoptaron estrategias de evasión, como la posición de galeón o la respiración oblicua, lo que llevó a que las gaviotas concentren sus ataques en las crías, que permanecen más tiempo en la superficie y tienen menos experiencia en estas tácticas de defensa.