Curugual, y el silencioso trabajo en las juntas vecinales de Viedma para acompañar a los chicos: su testimonio
Los barrios hacen un trabajo incansable para contener a los menores, dándole alternativas para que crezcan lejos de una realidad que hoy está muy marcada en Viedma: la delincuencia juvenil. Se ve reflejado en el DNI de las personas que atrapa el personal policial en cada hecho, muchos menores de edad, y esto necesita que se haga un trabajo de base.
En la junta vecinal del barrio San Martín –como en tanto otras- se enfocan en que los chicos hagan deportes, que encuentren un refugio ahí, y por eso, desde hace tres años están incursionaron el fútbol infantil, con alrededor de mil jugadores de fútbol en la franja de 5 a 17 años.
Quién dio detalles de todo esto fue el presidente de la junta, Ismael Curugual. En diálogo con Radio Noticias (105.5), informó: “Hemos arreglado muchas canchas, se han formado muchas canchas, por ejemplo, en el 20 de Junio había una cancha y ahora hay dos, se cambiaron arcos, la municipalidad colabora bastante, nos limpian las canchas, nos llevan tierra, nos pagaban los seguros, y ahora ya nosotros cubrimos nuestras propias necesidades”.
“La liga se hizo con la idea de que los chicos estén ocupados sinceramente. Esto surgió en pandemia, en el complejo La Tranquera, que siempre nos presta el complejo, nunca nos quisieron cobrar. Ellos la óptica del Sol, que nos donaba anteojos para los chicos, la peluquería Stylo, Pedro Pesatti, Marcos Castro, Marcelo Barra, siempre nos están preguntando cómo va la liga, si necesitábamos algo…”, siguió.
Por otro lado, se refirió a la complejidad que se vive, y que el barrio no es ajeno: “Hay mucha necesidad, de la que vos te puedas imaginar…desde zapatillas, útiles para la escuela, ropa. Por suerte Dios nos acompaña. Vos me podés decir: ¿Cuál es el curro detrás de la liga? No hay ningún curro, porque no se maneja plata, simplemente buscamos entretener a mil chicos”.
Más allá de eso, no siempre se hacen un espacio para este incansable trabajo ad honorem, con reuniones de lunes a viernes para charlas propuestas, mejoras, y planificación. “La mayoría de los técnicos trabajan en albañilería, por eso tenemos que tener en cuenta a qué hora salen, si tienen dos equipos tratar de hacerlos juntos, si surge algún viaje, cuando falta algún fútbol (pelota), requiere mucho trabajo que no se ve”.
“Nos satisface llegar a la cancha y ver a los chicos jugando. Hay algunas pautas que hemos impuesto, como por ejemplo, cero alcohol, cero marihuana, cero malas palabras durante el partido, el árbitro tiene que cortar enseguida. También hemos ido a capacitaciones al Instituto de Educación Física, que nos ayudaron un montón, nos sugirieron cosas”, subrayó.