DURO PROCESO
El difícil proceso de ruptura de Flavio Mendoza y el impacto en su hijo
Flavio Mendoza, reconocido bailarín y coreógrafo, abrió su corazón acerca de cómo la reciente ruptura con su pareja, Waldo, ha afectado a su hijo Dionisio. Después de más de tres años juntos, decidieron poner fin a su relación en buenos términos, pero el impacto en el pequeño no fue fácil de afrontar.
Dionisio, de tan solo 5 años, se encontraba muy unido a Waldo, considerándolo como un segundo padre. Este vínculo tan estrecho entre ellos hizo que la separación fuese especialmente dolorosa para el niño. "Fue como su segundo papá. Hubo cosas que no estuvieron buenas", confesó Flavio Mendoza sobre la relación que mantenían entre ellos.
El bailarín reveló que, a pesar de la ruptura, todavía mantienen contacto con Waldo debido a la relación paterno-filial que se estableció entre ellos. Sin embargo, algunas situaciones y rumores falsos surgieron luego de la separación, lo que llevó a Mendoza a alejarse de su expareja por el bienestar emocional de su hijo. Consultó tanto con una psicopedagoga como con una psicóloga para asegurarse de que estaba manejando adecuadamente la situación.
Mendoza admite sentirse culpable por todo el proceso al que su hijo tuvo que enfrentarse. Compartió que tuvo que buscar apoyo de sus hermanas y de una psicóloga, quienes le aconsejaron sobre cómo tratar esta delicada situación. A pesar de todo, observa que el niño aún está procesando la ausencia de Waldo en su vida cotidiana. Durante un viaje a Nueva York, Dionisio expresó que "no se habla de él", lo que llevó a Mendoza a explicarle que no fue él quien lo echó, pero que entiende por qué está presente en su pensamiento.
Con profundo pesar, el bailarín reflexionó sobre cómo las cosas podrían haber sido diferentes si hubieran manejado la situación de manera diferente. "Si hubiésemos hecho bien las cosas, podríamos haber sido familia para toda la vida", lamentó Mendoza. No obstante, enfatizó que dio lo mejor de sí en todas sus relaciones sentimentales y que su hijo, Dionisio, ha sido su "príncipe azul" a lo largo de esta experiencia monoparental.
Esta historia nos recuerda el impacto emocional que las rupturas pueden tener en los hijos, especialmente cuando se han formado fuertes lazos afectivos con figuras no parentales. A su vez, nos muestra la importancia de buscar apoyo profesional y rodearse de seres queridos para manejar los desafíos que surgen en estos momentos difíciles de la vida familiar.