Alarmante falta de presupuesto para protección de bosques nativos en el país
El Presupuesto Nacional para el año 2024 ha dejado en evidencia la falta de compromiso del Gobierno argentino con la conservación de los bosques nativos.
A pesar de los desafíos que presenta la sequía y los incendios, solo se ha destinado un 7,3% del presupuesto total para la protección de estas especies, incumpliendo así la Ley de Bosques Nativos (26.331) que establece que la partida destinada debe ser del 0,3% del Presupuesto Nacional cada año.0
Según el análisis realizado por la organización Vida Silvestre, Argentina cuenta con más de 50 millones de hectáreas de bosques en todo el país. Sin embargo, con el presupuesto asignado, la cantidad destinada a la protección de cada hectárea durante todo el año será de apenas $300. Esto resulta insuficiente para garantizar un mantenimiento adecuado y prevenir la deforestación y los incendios ilegales.
Tal lo expresado en el sitio informativo de Cipolletti, www.cipo360.com.ar, el presupuesto del 2024 propone un Impuesto Mínimo del 15% para Grandes Empresas.
El problema no es nuevo, ya que en los últimos 10 años el presupuesto asignado no ha superado el 10,3% de lo establecido por ley. En los años 2019 y 2020, el presupuesto destinado fue aún menor, alcanzando solo el 4,6%. Esta falta de recursos ha llevado a una deforestación descontrolada, especialmente en áreas en las que está prohibida, debido a la falta de control provincial.
La deforestación en Argentina se ha convertido en un grave problema impulsado por la especulación inmobiliaria y la expansión de la frontera agrícola.
Según datos de Global Forest Watch, en el año 2022 se perdieron 232 mil hectáreas de cobertura arbórea en el país, lo que representa el 17% desde el año 2001. Las provincias más afectadas son Santiago del Estero y Salta, las cuales concentran el 51% de la deforestación en Argentina.
La pérdida de bosques nativos no solo afecta la biodiversidad y el equilibrio ecológico, sino que también tiene consecuencias para el clima y la sociedad en general. La deforestación contribuye al calentamiento global y a la persistente sequía, generando la propagación de incendios forestales y agravando aún más la deforestación.
A pesar de esta situación alarmante, Manuel Jaramillo, director de Vida Silvestre, mantiene una visión optimista al destacar que la ley ha puesto a los bosques en la agenda pública y ha generado un mayor interés social.
Sin embargo, es necesario revertir esta tendencia y destinar un presupuesto adecuado que permita llevar a cabo acciones de control y vigilancia, reforestar áreas afectadas y promover la conservación de los bosques nativos. La preservación de estas áreas es fundamental para garantizar la biodiversidad, regular el clima y la producción de oxígeno.