2023-10-19

COPA LIBERTADORES

¿Peligra la final en el Maracaná? Dirigentes de Boca y Fluminense reunidos en la sede de la Conmebol

Todo comenzó con rumores, pero finalmente, las dirigencias de los finalistas de la Copa Libertadores se reúnen en este momento en la sede de la Conmebol, con los máximos referentes de la institución y autoridades de la Confederación de Fútbol de Brasil. ¿El motivo? Los hinchas de Flamengo presionan desde adentro.

Es que como ya es de público conocimiento, el mítico Estadio Maracaná, es donde hacen de local tanto Fluminense como Flamengo, el gran clásico de Rio de Janeiro. Desde el 2019, funciona como una sociedad entre los clubes rivales, mientras que el estadio pertenece al Estado carioca.

En principio, la puja comenzó dado que la Conmebol pidió tener a disposición el estadio dos semanas antes, para “aggiornar” el estadio para la gran fiesta, y proteger el césped para dar la mejor imagen posible en la final. El problema, es que Flamengo se niega a dejar su cancha para los próximos compromisos (el 28 de este mes recibe a Bragantino por el Brasileirao) y los dirigentes de la Confederación Brasilera apoyarían esta decisión.

El otro motivo, es que la mitad de los palcos del estadio, pertenecen a los abonados del Flamengo, que no estarían dispuestos a cederlos para el encuentro en donde su eterno rival podría conseguir su primera Copa Libertadores.

Los protagonistas se han mantenido al margen de la discusión, aunque expectantes, es que desde Fluminense se han mantenido neutrales dado que no quieren confrontar con sus rivales y socios en la concesión del estadio, ni con las autoridades de la CBF, a la cual cedieron a su entrenador para la Selección. Por su parte Boca, no ha intervenido en la polémica de los clubes brasileros, pero no pasa por la cabeza de los dirigentes, ceder los lugares que en su momento fueron designados para sus hinchas.

En caso de que la problemática continúe, se barajaron la posibilidad de mudar la final al estadio Nilton Santos, de Rio de Janeiro, a tan solo siete kilómetros del Maracaná, en donde se disputaron la final de los Juegos Olímpicos 2016, pero el gran problema es que entran menos de 50.000 personas, lo que dejaría fuera del partido a muchos que ya han sacado su entrada. La otra alternativa es el Morumbí de San Pablo, que tiene un aforo superior, aunque los 450 kilómetros de distancia, complicarían la logística a los miles de hinchas, sobre todo argentinos, que ya han adquirido su paquete de viajes.

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