2023-10-11

VIEDMA

Las heridas de la infancia fueron motivo de una disertación

Todas las personas cargan en la vida adulta con el peso de las heridas de la infancia, que con el paso del tiempo luego impactan en hombres y mujeres durante su recorrido, dejando una marca difícil de borrar. Es por eso que Vanessa Rousiot y Mercedes Querejeta ofrecieron una charla para hablar sobre la niña y el niño que fuimos, brindado herramientas para dejar atrás estos dolores.

La propuesta tuvo lugar en La H es Muda, y contó con una importante presencia de público, que se acercó a buscar respuestas e intercambiar conceptos con las oradoras. La actividad se inició con un disparador sobre la niñez y cómo este período define la vida adulta del ser humano. Durante esta etapa el niño interno es permeable y absorbe todas las vivencias y situaciones que definirán el campo emocional de la persona.

En este sentido, Rousiot y Querejeta señalaron que las lesiones del campo emocional surgen en al primera infancia, donde emergen las cinco heridas: rechazo, abandono, humillación, traición e injusticia. Estos traumas a futuro manejarán la vida del adulto y es allí donde la persona comienza a utilizar "máscaras" para poder por ejemplo evitar sentirse abandonada o con miedo a quedarse sola. El niño interior reacciona criticando y juzgando, como síntoma más común, por eso las profesionales hicieron hincapié en aprender a sanar, lo que nos llevará a pensar la situación de otra manera y resolverla mejor.

 

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Ciertas manifestaciones relacionadas a las heridas de la infancia se encuentran en el interior de cada uno, y suelen reaparecer en un momento determinado o por una causa en particular a partir de un hecho traumático, o una enfermedad. Aquí es donde se debe asimilar el problema y encontrar la solución para que esa herida no recrudezca.

En el cierre de la charla, Rousiot y Querejeta ofrecieron tips para lograr dejar atrás los traumas de la infancia. Estos son: tomar conciencia, pensar en qué se necesitó durante la niñez, dejar de pensar como víctimas y ser adultos responsables, permitirse sentir, saber perdonar para liberarse, aceptar para alcanzar la transformación, y reconocer las emociones.

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