Habló el guarda ambiental que encontró restos fósiles de un Ave del Terror de 8 millones de años en Pozo Salado
Ha tenido mucha repercusión nacional el descubrimiento de huellas de un ave fósil de inmensas dimensiones en la costa atlántica rionegrina. Guardas ambientales hallaron estos rastros de la especie llamada “Rionegrina pozosaladensis”, que se cree que existió hace aproximadamente 8 millones de años. Única en el mundo, sus huellas son de casi 40 centímetros de largo y pesaba unos 55 kilos estimadamente.
El hallazgo fue realizado por los guardas durante sus tareas habituales en las Áreas Naturales Protegidas Punta Bermeja, Caleta de los Loros y Pozo Salado.
Dicha zona, de acuerdo a los estudios geológicos realizados por especialistas de la Universidad Nacional de La Pampa y el INCITAP (instituto de CONICET, La Pampa), fue un ambiente desértico con dunas y numerosos lagos extensos que funcionaban como oasis, y donde concurría la fauna de ese momento.
Andrés Ulloa, el guarda ambiental que encontró las pisadas, dialogó en Radio Noticias y expresó: "Fue en una recorrida que hacemos los guardas el 14 de febrero de 2022. Yo justo arrancaba a trabajar, fue en mi segunda quincena en Pozo Salado y cuando lo encontré no sabía a quién recurrir y se perdió un poco de tiempo. Gracias a un vecino llamamos a la Secretaría de Cultura y fue alguien a estudiar esas huellas".
Asimismo, resaltó: "Mi primera reacción fue de una emoción terrible, imaginate encontrarte esas huellas de 40 centímetros de largo por 25 de ancho, espaciadas una huella y la otra por un metro de distancia. Lo primero que pensé es que eran huellas de dinosaurios, empecé a llamar a los gritos a mi compañero, los dos estábamos re contentos. Empecé a buscar información, en algún momento pensé que podría ser un pariente de un ñandú y después me di cuenta de que no podía ser un dinosaurio por los sedimentos y el lugar en donde se lo encontró".
"Investigando, vi que pudo haber sido de un Ave del Terror, lo cual me dio más emoción todavía por la fama que tienen estas aves", añadió en alusión a una familia extinta de aves cariamiformes conocidas así porque sus especies más grandes eran superdepredadores en las regiones que habitaron. Estos mamíferos eran carnívoros de hasta dos metros de altura y con una gran agilidad para correr.
Las novedades recientes marcaron que fehacientemente era de un Ave del Terror. Este tipo de huellas fósiles no se conocen en ninguna parte del mundo y sólo tienen algún grado de comparación con aquellas de dinosaurios carnívoros del Cretácico Temprano (entre 145 y 100 millones de años de antigüedad), que pertenecen al grupo de los deinonicosaurios y usaban una de las garras del pie para dominar a sus presas. Todas estas confirmaciones fueron gracias al estudio que hizo el Dr. Ricardo Melchor, paleontólogo de la Universidad de La Pampa, con el acompañamiento de la Secretaría de Ambiente y Cambio Climático, y la Secretaría de Estado de Cultura de la provincia de Río Negro.
Este trabajo fue posible también gracias a la recepción de subsidios por parte de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas.
Este hallazgo fue publicado en la revista Scientific Reports y se puede acceder libremente en https://www.nature.com/articles/s41598-023-43771-x.
Consultado sobre los puntos en donde se pueden encontrar restos fósiles, Ulloa planteó: "Tenemos diversos puntos en la costa donde se pueden encontrar huellas fosilizadas, sobre la restinga, sobre las piedras que se pueden encontrar y se van descubriendo con las olas del mar. Tenemos varios puntos como Pozo Salado, Bahía Creek, Punta Bermeja, sobre la Bajada de Picotto y sobre la desembocadura del río Negro. Las huellas se preservan gracias a la arena que protege los golpes de las olas y hay que destacar que son las primeras huellas encontradas en el mundo sobre esas aves".
"Pozo Salado hace 8 millones de años era muy distinto a lo que conocemos ahora, el mar no existía en esa época, estaba retirado, se caracterizaba por ser un lugar con muchos lagos y dunas. Se ve que a medida que este lugar se fue haciendo más árido, empezaron a acumularse más capas de tierra, empezó a haber más viento. Si ustedes miran el acantilado, cada estrato cuenta una historia y el mar erosionó al acantilado y se fue derribando. Lo que se descubren ahí son las huellas fosilizadas, que se distinguen en la restinga".
Por otro lado, Ulloa habló sobre el avance de la gripe aviar en los lobos marinos: “Es muy triste lo que está pasando con una de las colonias más grandes de Sudamérica, es muy triste ver las playas cerradas y no pude ir al Centro de Interpretación, que no podamos hacer nuestras actividades con normalidad. Esto afecta a todos, a los guardas, a la economía y es muy triste".
"Los guardas estamos colaborando con el censo de los lobos muertos, estamos aportando desde ese lado", indicó y completó: "Esta situación es desconocida, pero es importante la recuperación de datos para saber cómo está afectando a nuestra colonia".
"No hay que bajar a la playa ni tener contacto con los lobos muertos que aparezcan, sobre todo hay que tener cuidado con nuestras mascotas que son las que se acercan a olfatear y pueden agarrar el virus", puntualizó finalmente.