Ofrecen en Viedma un taller para sanar las heridas emocionales de la infancia
La personalidad comienza a moldearse en la niñez, que es la etapa de la vida en la que el ser humano va absorbiendo las experiencias positivas o negativas. En este período el desarrollo emocional también juega un papel fundamental, ya que inevitablemente se verá afectado si en la infancia aparecen heridas que no sanan a tiempo.
En esta etapa temprana de la vida, las niñas y niños se encuentran en un proceso de desarrollo físico, cognitivo y emocional. Son diversos los factores que pueden afectarlos, tales como el abuso emocional o físico, el abandono, la negligencia, la pérdida de un ser querido, el acoso, la presión excesiva, entre otros.
Ante esto, es de suma importancia poder identificar las heridas de la infancia en la adultez y buscar herramientas para poder superarlas. En Viedma, una de las alternativas es el taller que brindan Vanessa Rousiot y Mercedes Querejeta.
"El taller es sobre las heridas emocionales de la infancia. Son momentos y situaciones que hemos vivido, muchas reales, pero hay algunas que tienden más a la interpretación. Puede ser un padre que se va, o una madre que no es cariñosa pero si estuvo presente, esto puede generarnos heridas que luego reactivamos en la vida adulta", comentó Rousiot en diálogo con NoticiasNet.
"Las heridas de la infancia son cinco: rechazo, humillación, abandono, traición e injusticia. También tenemos una que es primaria, pero en realidad cuando somos adultos en nuestras decisiones y relaciones están las cinco, confluyen todas en nosotros. Esto tiene que ver con nuestros padres o quienes nos criaron", explicó.
Asimismo, remarcó que "hoy está como muy en auge y si uno mira un poco las situaciones de índole psicológico que se ven en los actores o gente de la televisión, que comenzaron a hablar de sus emociones o de cómo se sienten. Muchos hablan de las heridas emocionales que traemos de la infancia, que no se trabajaron o no fueron descubiertas".
"El taller es para descubrirnos y autoconocernos, ver cómo podemos sanar y en que situaciones te tocan esas heridas y te hacen reaccionar. Es muy movilizante entre todo lo que hemos hecho con mi socia, porque todo lo que proponemos primero lo hacemos pasar por nuestro cuerpo. Es muy fuerte charlar con la gente luego y que descubran lo que vivieron", sostuvo.
"Esto sirve para tomar conciencia y saber que tenemos muchas actitudes y reacciones en nuestra vida de adulto que pertenecen a ese niño abandonado o rechazado. Es por esto que acompañamos a la gente a la que se descubran y tenga un autoconocimiento, con ejercicios de sanación donde el primero y principal es el perdón", concluyó.