2023-09-08

VIEDMA

Las dolorosas cicatrices que dejan los delitos en las víctimas y que luego trascienden

Un delito deja marcas duraderas entre las personas que fueron víctimas sobre todo cuando son sorprendidas a punta de pistola o bien un puñetazo provoca que comiencen a vivir una verdadera pesadilla, sea que el hecho delictivo ocurra en contados segundos y por otro lado se extienda por una hora como si fuera una toma de rehenes.

Los asaltos representan en la ciudad una de las problemáticas difíciles de resolver para la justicia y todo se remite a una paciente investigación, cuya tarea se ve facilitada siempre que existan cámaras de seguridad, testigos o bien los delincuentes tengan rasgos que los identifique en lo inmediato.

Un pequeño infierno vivieron días atrás en la zona céntrica, y si bien en algunos casos las víctimas se atreven a contar, hay otras que prefieren callar o sólo trasciende el mal momento que atravesaron porque se lo contaron a un familiar.

Una de las personas que sufrió la visita de asaltantes en una casa de indumentaria de Colón y Sarmiento se presentó ante las vecinas con el rostro tumefacto como producto de una trompada que recibió de dos jóvenes delincuentes. Éstos a punta de pistola le robaron camperas cuando no había caído el sol y los delincuentes salieron como si nada pasara del local mientras el gentío caminaba por la segunda arteria. Doble dolor para ella. La pérdida de su patrimonio y el puño en el rostro de ese instante en que se vio doblegada.

Para peor, esos muchachos se escondieron en un baldío de Saavedra al 100 y en el ocultamiento observaron que un vecino de Perito Moreno se encontraba solo y aprovecharon una segunda oportunidad para seguir delinquiendo. Allí comenzó otro martirio para el vecino.

El septuagenario con algunas dificultades para deambular, por razones de salud, antes de ser inmovilizado tuvo 45 minutos una pistola en la cabeza para que entregue los mayores valores preciados que tenía. Sólo le llevaron 4.000 pesos, y estuvo a punto de perder el auto pero en un momento de lucidez logró pegar una patada a la llave que quedó en un lugar seguro. Momentos de conmoción que aún no tienen respuestas de parte de las autoridades.

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